Mostrando entradas con la etiqueta ciclo 11. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ciclo 11. Mostrar todas las entradas

martes, 15 de junio de 2010

El ataque de los melenudos

Propone: Juli
Comenta: José Antonio
Perdón por el chiste fácil, pero uno de los calvos del Cineblub nos trajo hace poco una película de melenudos. Hablamos de Julián y su propuesta para el Golfa, que fue Hair, el musical dirigido por Milos Forman en el que se habla del movimiento hippie y la guerra del Vietnam. Hoy llevar el pelo largo supone ir disfrazado de habitante de la Tierra Media, pero hubo un tiempo no muy lejano (en loas 60) en que las melenas y las barbas eran un síntoma de rebeldía. Ahora algunos se rapan la cabeza.
Hair cuenta la historia de un muchacho procedente de una población agrícola de la América profunda que un día se alista para ir a la guerra del Vietnam. En los pocos días que tiene antes de su incorporación a filas decide hacer turismo por Nueva Cork. Allí conocerá a un grupo de hippies, con los que descubre los placeres de las drogas, y una niña pija, con la que descubre el amor. En definitiva, conoce nuevas facetas distintas de la vida, muy diferentes y amplias de aquellas para la que le han preparado. Una vida al margen de un sistema que lo único que espera de él es mandarle a morir a Vietnam como carne de cañón. Una guerra a la que iban los más desfavorecidos y la gente humilde, mientras las clases más altas se beneficiaban de los sacrificios de estos pobres muchachos.
Milos Forman siempre se ha caracterizado por mostrar en sus películas personajes que están al margen del sistema y que disfrutan escandalizando a la sociedad o el entorno en el que viven. Hair es la tercera película de Forman que hemos visto en el Golfa y en ellas se confirma esta regla. El Mozart de Amadeus, el Jack Nicholson de Alguien voló sobre el nido del cuco o los hippies de Hair. A esta lista añado “El escándalo de Larry Flint” o “Man in the moon”, cuyos protagonistas tienen también esa misma vena rebelde. No cito otras, porque no las he visto (aún).
Los hippies de Forman disfrutan provocando. Se cuelan en una fiesta de la jet set y la lían, se meten en el campamento para rescatar a su amigo y llevarle a una comida en el campo, creen en el amor libre, toman su dosis de LSD como si estuvieran comulgando en una iglesia. Sin embargo, todo su modo de vida alternativo se viene abajo cuando se dan de bruces con la realidad. El líder de la comuna tiene que acabar pidiendo el dinero a sus padres para sacar a todos sus amigos de la cárcel. El padre en un momento dado le suelta: “Trabaja, vago”. Otro de la pandilla cree en el amor libre y todas esas cosas, pero en un momento dado aparece su esposa real y le recuerda que tiene un hijo y tiene la obligación de mantenerle. Y finalmente el ingenuo jefe de la comuna cree que puede sustituir a su amigo en el ejército en el rato en el que éste se va de fiesta y que eso no va a tener consecuencias para él. El final es uno de los momentos más impactantes de toda la película.
En cuanto a la banda sonora tiene dos temazos que permanecen en la memoria: “Aquarius” y “Let the Sunshine in”. En lugar de poner una escena de la peli, incluyo este vídeo con esta nueva versión del “Let the sunshine in” que he encontrado en el Youtube. Espero que sus autores no les moleste que lo usemos.

martes, 1 de junio de 2010

El armario de Visconti

Propone: David
Comenta: Pepe


Cuentan que durante el rodaje de El Gatopardo, Luchino Visconti exigió a su director artístico que los armarios y baúles del palacio del príncipe de Salina estuvieran llenos de ropa de época, aunque su interior nunca fuera a ser mostrado en pantalla. La idea era que el decorado fuera lo menos posible un decorado y que algo de toda esa verdadera ropa del interior de los armarios impregnara la pantalla con un halo de verosimilitud, algo que, aunque no se percibiera, estaba ahí. Un argumento parecido debieron esgrimir los primeros detractores del formato mp3, que comprime la música a base de quitarle frecuencias inaudibles por el oído humano, mientras juraban que era una notable pérdida de calidad con respecto a otros soportes. Ese algo que no percibimos, y que sin embargo de alguna extraña manera sabemos que está ahí, es tan difícil de definir como de conseguir premeditadamente.
Pues bien, ese algo está en Smoke, la película que trajo David al cineclub hace algún tiempo y que nos permite asomarnos a las vidas de un grupo de neoyorquinos cuyo punto de encuentro es un estanco de Brooklin en un tórrido verano de finales de los ochenta. Sus historias son cotidianas y tan reales que se diría que están dotadas de alma, que no vemos personajes sino personas, personas que podrían ser las que nos cruzamos cada día de camino al trabajo o en la cola de la panadería, personas que podríamos ser nosotros. Escrita por Paul Auster y dirigida por Wayne Wang, el mérito principal de Smoke está en que es una porción de realidad, un trozo de verdad puesto en imágenes. A ello contribuyen las líneas de Auster y los planos de Wang, por supuesto, ambos aquí auténticos maestros del arte de la contención, poniendo todo su talento al servicio de unos actores en estado de gracia, que alcanzan cotas de grandeza sin aparente esfuerzo. La lista de interpretaciones memorables es tan larga como el reparto: William Hurt es un escritor algo misántropo llamado Paul Benjamin; Forrest Whitaker regenta una gasolinera acuciado por las deudas y las culpas; Stockard Channing busca a su hija drogadicta; Harvey Queitel es estanquero, fotógrafo y excelente contador de historias; y hasta el entonces jovencísimo Harold Perrineau, antes de hacerse famoso corriendo por una isla desesperado por haber perdido a su hijo Walt, borda su papel de adolescente desubicado en busca de un padre.

Los responsables de la película se dieron cuenta de que tenían entre manos un material de primera y, como además se habían hecho amigos durante el rodaje, decidieron quedarse unas semanas más. Así, combinando material nuevo con descartes de Smoke, crearon una especie de secuela que llamaron Blue in the face, peliculilla simpática que está bien, pero a la que, qué queréis que os diga, le falta algo. Claro, es eso tan difícil de definir como de conseguir premeditadamente, algo parecido a lo que Walter Benjamin (mira qué casualidad) llamó aura, eso que Visconti intentó recrear metiendo ropa en un armario.
Os dejo con un vídeo de los títulos finales, con la bonita música de Tom Waitts.


viernes, 21 de mayo de 2010

Maestros Artesanos

Propone: Juli
Comenta: Pepe
No eran artistas, o al menos no pretendían serlo. Pero tenían talento y oficio. Dominaban los resortes de su profesión, doblegaban las técnicas para conseguir llegar donde necesitaban y si no inventaban nuevas formas. Tenían el gusto por la obra bien hecha, por un acabado sin fisuras, y les gustaba gustar. Trabajaban en equipo, en taller, fueron reconocidos por su maestría y algunos ganaron mucho dinero.

Esta especie de definición se ajustaría a lo que solemos denominar “artesano”, un término que aquí me gustaría desprender de cualquier matiz peyorativo. Pensad que en sus respectivas épocas se podría haber incluido en esta definición, o en alguna de sus proposiciones, a figuras del calibre de Miguel Ángel, Rembrandt, Lope de Vega, Mozart. Y también a Hawks, Ford, Hitchcock, Spielberg,…
Todo esto me venía a la cabeza al pensar en La gran Evasión, porque en realidad la película trata de unos auténticos artesanos de las fugas, que intentan lograr la excelencia en su terreno, y además está hecha por auténticos y excelentes artesanos de la cosa esta del cine. Este film emblemático del cine de aventuras que nos trajo Julián, como no podía ser de otra manera, nos hizo pasar un muy buen rato. Y es que está hecha para eso. Y lo consigue, que no es poco.
No es necesario recordar que La gran evasión cuenta la fuga masiva de prisioneros aliados de un campo nazi durante la Segunda Guerra Mundial, abarcando desde la cuidadosa planificación y las tentativas frustradas a un seguimiento de los presos después del intento final. La película es larga, pero no aburre, porque tiene todos los ingredientes de una obra clásica bien hecha: un guión sólido, con progresión dramática, buen ritmo, personajes bien dibujados; una cuidada puesta en escena, a cargo del director Jonh Sturges; unas interpretaciones solventes de carácter coral; una música pegadiza fácil de silbar; algún momento memorable que ya es Historia del cine, como los botes de la pelotita de Steve McQueen en la celda de castigo…En resumen, una unión de talentos puestos al servicio de contar una historia, entretener al público y llenar los cines. Sin más pretensiones, pero con buenos resultados. Pura artesanía, pero de la buena.

miércoles, 5 de mayo de 2010

A polemizar!

Dada la escasa acogida de los dos últimos post publicados en este presunto cinefórum, batiendo los récords negativos de comentarios, he decidido dar un nuevo enfoque en esta nueva entrada que, amigo lector, estás leyendo.
Y, ¿qué película he escogido para ello?
Te toca, Virginia, hablaremos de Tideland.

Propone: Virginia
Comenta: Juli


La verdad es que esta obra de Terry Gillian, que vimos en un escenario distinto al habitual en los Golfa, es una obra bastante interesante. Te puede gustar o no gustar, pero no te dejará indeferente.

A Jeff Bridges le gusta hacer ese tipo de personajes marginales como "el Nota" de El Gran Leboswki, y es precisamente ese tipo de papeles los que suele bordar. En Tideland lo tenemos de yonqui fracasado y soñador padre de una niña, Jeliza-Rose, que representa una Alicia posmoderna en el país de las Maravillas en 2D, que en vez de sombrereros, conejos y demás fauna habladora, tiene cabezas de muñecas con las que vive en su mundo de fantasía. Un mundo que no es sino una evasión a su día a día con unos padres que jamás debieron obtener el carnet de paternidad, y que viven su realidad con las drogas con una naturalidad que llega al extremo de enseñarle a su propia hija a suministrarles la droga para sus "viajes". Porque su madre también es yonqui, la sorprendentemente nada sexy Jennifer Tilly, y eso que sale con un salto de cama que en cualquier otro momento resaltaría su voluptuosidad.


La película es la historia de la niña, que interpreta Jodelle Ferland. En su realidad vive con sus padres politoxicómanos, y ante la muerte de su madre, huye con el padre a la casa de su difunta abuela. Después una sobredosis de este hace que se quede huérfana del todo, aunque en su fantasía, ella cree que su papá sigue en su "viaje".
"Viaje": 7. m. jerg. Estado resultante de haberse administrado una droga alucinógena. (diccionario de la R.A.E.)
En la destartalada mansión familiar la niña juega con sus cabezas-muñeca y fantasea con sus vecinos, a los que les falta un herbor.
Ahora que lo pienso, en esta película hay más locos que en Alguien voló sobre el Nido del cuco, pero aquí no creo que nadie se cuestione la bondad o maldad de los personajes. Incluso, diría que el procentaje de locos es el más alto de todas las películas de Terry Gillian, pues aquí se llega al ciento por cien.


Moraleja: si eres un puto drogadicto, lo mejor es que te esterilicen antes de tener niños con una asquerosa yonqui, porque si no es así, vuestros descendientes estarán zumbados ya desde pequeñitos.

viernes, 30 de abril de 2010

La guerra dentro de la guerra

Propone: Virginia
Comenta: Juli

Hace tiempo que estaba por comentar esta interesante película que nos trajo Virginia. Ken Loach aborda en ella un tema polémico: la guerra dentro de la guerra, o lo que pasó en la España republicana entre el 18 de julio de 1.936 y el 1 de abril de 1.939. Y es que el conglomerado de aliados antifascistas, terminó con diferentes facciones enfrentadas:
-Revolucionarios anarquistas y comunistas incontrolados que desbordaban a las fuerzas del orden de la legítima República.
-Luchas intestinas entre los diversos partidos que componían la base del Gobierno Republicano, con episodios funestos como la aniquilación del POUM por parte de los estalinistas.
-Incluso, el golpe de estado interno del coronel Casado apoyado por Besteiro (entre otros cargos, presidente del PSOE entre 1925 y 1932), que propició la rendición de Madrid y el fin de la Guerra Civil.


Y es en medio de esta efervescencia donde y cuando se desarrolla la película: un inglés en paro, perteneciente al partido comunista en la convulsa 1936, persiguiendo sus ideales, se enrola para luchar en España contra los fascistas, que se habían sumado al golpe dado por los militares, y llega a Barcelona. En el tren conoce a una gente muy maja que resulta que son militantes del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) y así, se une a ellos y se va al frente aragonés. Es ahí donde Ken Loach recrea la faceta humana en medio de las bombas y los tiros: los ideales, la amistad, la lealtad, pero también la frustración, la traición, la desazón y la pérdida de la fe. Esta historia tiene cierto paralelismo con la que vivió George Orwell en la guerra de España, narrada en su libro "Homenaje a Barcelona". Al igual que el protagonista, el escritor vino por su afiliación comunista, y acabó luchando en las milicias del POUM. Su antiestalinismo posterior a la Guerra se plasmó en obras como Rebelión en la Granja y, sobre todo, 1.984.



Y, cómo no, no hay película que se precie sin historia de amor: encantadora y preciosa Rosana Pastor, enamorando a nuestro protagonista británico.


También me pareció muy interesante la escena en que tras la liberación de un pueblo de manos enemigas, los habitantes constituyen una asamblea donde cada uno expone lo que le parece oportuno, hablan, conversan, discuten sobre temas que les atañen a todos, y finalmente, votan las decisiones a adoptar. Valiosa muestra de democracia popular, fuera de la rigidez de reglamentos parlamentarios.
¡Uy! "Ni política ni religión" fue una máxima de los albores del Golfa, así que dejamos el comentario en este punto.

lunes, 12 de abril de 2010

Horizontes de grandeza

Propone: Lorena
Comenta: Juli

Con la llegada del cinemascope, a las grandes productoras de Hollywood les entró el capricho de hacer superproducciones, muchas veces superlargas, que casi siempre se tornaban en supernegocios. Con eso no quiero decir que sean películas a despreciar. Ni mucho menos. Muchas de ellas son grandes obras maestras, empezando por la primera, La Túnica Sagrada, de 1.953. Eran, por lo general, grandes obras épicas, con espectaculares paisajes y decorados gigantescos, sobre motivos histórico-religioso, bélicos, westerns, como el caso que nos ocupa, etc., películas muchas de ellas que "echaban" por la tele con dos grandes bandas negras horizontales bajo y sobre la imagen de la peli, y cuando uno le preguntaba a su padre el por qué, este decía que era por el cinmascope.
William Wyler dirigió así dos de sus obras más notables, Horizontes de Grandeza en 1.958, y la más oscarizada hasta hace poco tiempo, Ben-Hur, en 1.959.
En ambas coincide el protagonismo de un gran actor: Charlton Heston, aunque aquí queda relegado por un soberbio Gregory Peck. Ambos protagonizan el contraste entre el vaquero rudo y el refinado hombre de mundo. A nivel femenino, el duelo interpretativo es entre de la temperamental y caprichosa Carroll Baker, y la sencilla y alegre Jean Simmons, que será quien finalmente consiga conquistar al galán.
La historia que envuelve a los personajes es la típica batalla territorial entre dos propietarios: que si este ha movido el mojón de la linde, que si el otro me corta el agua para regar, etc. Bueno, en realidad eso es lo que pasa en mi pueblo, pero lo podemos extrapolar al ganado, al río donde beben las vacas y a la propietaria sin recursos para mantener su tierra y que sabe que si las vende se puede armar una gorda.
Pero esta película va más allá del western. Todo ese envoltorio de luchas rudas en una época y un lugar (el salvaje oeste), todos esos océanos de llanuras salpicadas por gigantescas rocas, no son más que el pretexto para tejer una historia donde sobresalen las complejas caracterizaciones de los personajes, sus conflictos internos, y en suma, los valores humanos que representan.

lunes, 29 de marzo de 2010

La noche en que nos reconciliamos con Jarmusch

Propone: José Antonio
Comenta: Juli
José Antonio se atrevió con un director maldito para nosotros, ya que hace un tiempo vimos su, indudablemente, peor película: Permanent Vacation,
http://cineclubgolfa.blogspot.com/2007/11/puesta-al-da.html

Y digo indudablemente, porque aunque no haya visto las otras, mi imaginación no es capaz de pensar alguna cosa más monstruosa que su obra de debut.
Ya me estoy yendo por los cerros de Úbeda, cuando tendría que irme por los cerros de Los Angeles, Nueva York, París, Roma y Helsinki, que son los escenarios donde transcurren las historias que relata la película NOCHE EN LA TIERRA, que es de que la que vamos a hablar hoy.

Se trata de cinco historias diferentes en entornos variopintos con un escenario en común: el taxi. Podrían resumirse todas las historias en que una persona toma un taxi, hace el trayecto, y llega al destino, pero ahí nos perderíamos la esencia de cada historia y el valor propio de cada personaje, muy bien caracterizados por un guión brillante, y unas interpretaciones fantásticas muy bien dirigidas. Fijaos que hasta el cansino de Roberto Begnini hace creíble su cotidiana sobreactuación. ¡Quién no se moriría si coge un taxi para un trayecto largo y lo conduce este tipo!

Las otras historias, con la maravillosa Wynona Ryder en Los Ángeles, que antes de robar bolsos y complementos, robaba los corazones de los espectadores,

con Giancarlo Espósito, de cliente-conductor, y Rosie Perez, de cuñada histérica, en nueva York,

con una bellísima invidente (Béatrice Dalle) en Paris, llena de sensualidad y desparpajo,

y con unos señores con bigote en la gélida Helsinki, completan una gran obra.

jueves, 18 de marzo de 2010

Primer

Propone: Iván
Comenta: Juli

Al hilo de las últimas discusiones que tienen lugar tras el visionado de ciertas películas, quería hacer una reflexión sobre el machismo, y, ¿cómo hacerla?
Pues muy fácil, comentando una película en que las mujeres sólo salen cocinando y limpiando.
Eso es lo que pasa en Primer, película independiente de 2.004. ¿Machismo o irrelevancia de los personajes femeninos para la historia que trata de contar?
Yo no me suelo fijar mucho en si una película es machista o no lo es, pero en el caso de esta película fui el único que se apercibió de este detalle, quizá porque la discusión giró en torno a un debate sobre aspectos científicos del guión que, desde mi punto de vista, resultaban muy poco creíbles, y eso que mi formación es, precisamente, científica, o tal vez por eso mismo. Ahí se empezó a hablar de teoría de la relatividad y cómo los protagonistas, en una maraña de diálogos soporíferos, consiguen aislar del tiempo una porción de espacio en la cual, el propio tiempo transcurre a una velocidad distinta, y ellos, al pasar a ese espacio, son capaces de hacer viajes intertemporales.

A partir de ahí comienza la paja mental de que van para adelante y para atrás en el tiempo y se encuentran con ellos mismos en el mismo lugar, ante lo cual, para no estar duplicados, deciden ir asesinándose, y así infinidad de veces. Otro punto para la discusión sería si es un asesinato o un suicidio, pues ellos mismos son las víctimas y los asesinos. Además los viajeros, por así llamarlos, deciden no ser nada filantrópicos y se dedican a enriquecerse mediante maniobras financieras con valores bursátiles.

Entonces, cuando yo veo esto, me surge una pregunta: ¿Cómo puede ser, que si estos señores son tan listos para manipular el espacio-tiempo, no son capaces de darse cuenta de que con una vez que les toque la primitiva, no hace falta que estén continuamente para arriba y para abajo metiéndose en la dichosa maquinita del tiempo?
La película me pareció bastante floja, y reflexionando hoy sobre ella, me doy cuenta de que no me acuerdo cómo acaba. Y lo que es más triste, me da igual.

Y ahora, mi breve reflexión sobre el machismo en el cine.
Cuando vemos una película de otra época, comentamos: "¡Qué película tan machista!" y no nos preocupamos de contextualizar el momento histórico-social en que fue rodada, o si lo hacemos, quizá lo hacemos demasiado a la ligera. En las películas, generalmente, se retratan los prototipos y esquemas sociales propios de la época en que fueron rodados. No es lo mismo tener una visión de las cosas ahora que en los años 50, o en los 60, etc., pues hoy en día la sociedad es cada vez menos machista, aunque nos encontremos con coletazos como en esta película, que fue rodada en 2.004.
Pretender, o más bien desear, que una película antigua no tenga sus momentos machistas es casi como pretender que los bisontes de las cuevas de Altamira estén dibujados en 3-D y con Photoshop, por poner un ejemplo llevado al extremo. Al igual que evolucionan la pintura, el arte, la tecnología, etc., también evoluciona la sociedad y el tratamiento de aspectos discriminatorios como pueda ser el machismo. En resumen, mi opinión es que lo machista no son las películas, es la sociedad que representan.

lunes, 15 de marzo de 2010

Y de nuevo... Audrey

Propone: Pepe
Comenta: Juli
Charada: Acertijo en que se trata de adivinar una palabra, haciendo una indicación sobre su significado y el de las palabras que resultan tomando una o varias sílabas de aquella.
Este es el título de la última película con que Pepe consiguió lavar una ajada imagen dejada por El Satiricón.
Y bien que lo consiguió.
No sólo se trata de una obra con un reparto de lujo: Cary Grant, Audrey Hepburn, Walter Mathau, James Coburn y George Kennedy, sino que estamos ante una preciosa obra de suspense, como puede adivinarse por el título, con tintes de comedia romántica. Cómo no, si está
ELLA. Gran homenaje de Stanley Donen, director de Cantando bajo la lluvia, al maestro del suspense Alfred Hitchcok.
Donen repitió protagonista femenina en otra película que también hemos visto en el Golfa: Dos en la carretera.
Resulta que Audrey está casada con un señor un tanto sinvergüencilla, y cuando vuelve a Paris para divorciarse, se entera de que ya no le hace falta porque se ha quedado viuda. Además, resulta que es una rica heredera de un botín que consiguió su marido estafando a sus cómplices en un robo descomunal que cometieron durante la Segunda Guerra Mundial. Claro, los cómplices quieren su pasta y la persiguen. Ella, mientras, se ha enamorado de Cary Grant, a quien ha conocido antes de volver a Paris y la ha dejado un tanto encandilada, y aprovechando eso, va a intentar convencerla de que se deje ayudar.
A su vez, surge en escena Walter Mathau, que le dice que el bueno es él, y no el otro, que el Cary es dañino y quiere aprovecharse de su candidez, y no sólo para follársela, sino también para llevarse sus perras. Así, se establece el equívoco que dura hasta el final de la película sobre quién de los dos es el bueno, quién se lleva a la chica y quién la tiene más grande. Poco a poco, irá descubriendo facetas viendo que nada ni nadie son lo que parecen.
¿O sí?

lunes, 1 de marzo de 2010

Bienvenido Mr. Berlanga

Propone: Miguel
Comenta: Juli
Ya iba urgiendo un comentario en nuestro querido blog, que tantas películas tiene pendientes, y para hoy he escogido comentar la película Plácido, de Don Luis García Berlanga. Y es que se trata de la primera película que se proyecta en el Golfa del genial maestro valenciano. Sirva también como homenaje al recientemente fallecido José Luis López Vázquez. Gracias, Miguel, por tu espléndida elección. Vamos con el comentario.

En una época de crisis, una sociedad vip, henchida de buenismo, se emociona con el eslogan que vende el régimen establecido a través de los medios públicos, de "En Navidad, ponga un pobre en su mesa", y toda la sociedad burguesa se vuelca en esa campaña para sentirse buena y generosa en Nochebuena y olvidar las desigualdades sociales por una noche, acercando a los pobres a la mesa de los que son ricos y de los que quieren aparentarlo. ¡Qué poco hemos evolucionado desde el siglo XVI!
Es a través de películas como esta donde Berlanga hace su crítica y su sátira a/de la situación de la época, y con su humor negro, que no es sino una especie de esperpento valleinclanesco, describe toda la hipocresía y la contradicción de una sociedad dual, por un lado, el conformismo burgués, que limpia su conciencia con gestos de cara a la galería, y por otro lado la humildad de los luchadores, que intentan salir adelante honradamente y con pundonor, y, cómo no, intercalada entre ambas, la picaresca, tan hispana... Aunque al día siguiente todo va a seguir igual.
Todos los tópicos de la época se dan cita en esta obra: la bondad interesada, las subastas de artistas, la cena retransmitida por radio a lo Matías Prats Padre (¡avanza la croqueta por la banda, hace un quiebro, encara los dientes, y.... gooooooooooool! ¡quiero decir, bocadoooooooooooo!), patrocinadores cutres (ollas Cocinex), los bancos, las letras de cambio, la burocracia y el vuelva usted mañana, etc., etc.

Cassen, José Luis López Vázquez, Mauenl Alexandre, Julia Caba Alba, Agustín González, Luis Ciges, y algunos más forman un reparto de auténtico lujo para esta maravilla de película, con su humor negro, y su crítica y su sátira sociales. Alabado sea Berlanga o cómo la censura agudiza el ingenio.

El siguiente corte es un plano secuencia, técnica muy usada en este film. De aquí me maravilla una frase: "Ha dicho la señora que sirvamos primero al pobre, y luego a la artista".


Como dato internacional, cabe reseñar que la película estuvo nominada al Oscar a mejor película en habla no inglesa en 1.961, aunque se enfrentaba en esa ocasión al sueco Ingmar Bergman que se lo llevó con la obra "Como un espejo".

martes, 16 de febrero de 2010

Granujas de media calva

Propone: Nikolai
Comenta: Juli

Me viene al pelo comentar la segunda película de Woody Allen que vimos en el Golfa cuando aún Nikolai estaba en España.
Tengo que confesar que nunca he sido devoto del autor neoyorquino, quizá movido por mi manía de llevar la contraria, ya se sabe, en Europa, se le considera “director de culto” y es como muy guay y “chachi piruli” el declararse admirador de Woody Allen. Vamos, que está muy bien visto socialmente. A pesar de todo tengo que reconocer que las películas que he visto suyas me han gustado casi siempre, así que quizá tenga que replantearme mis manías.
Y tras esta breve reflexión, paso a hablar de la película.

El personaje que interpreta Woody Allen es algo así como una versión cosmopolita del protagonista del landismo, pero sin señoras estupendas en biquini, y está empeñado en dar un golpe que le solucione la vida. Para ello, se les ocurre una idea un tanto estrambótica, pero que a la postre va a ser las que le haga realmente dar el golpe de su vida junto a su mujer y sus compinches:
(Ahora viene la parte en que si no has visto la película, debes dejar de leer esto, ya que voy a contar lo que pasa)

La panda de cacos que organiza Allen alquila un local junto a un banco para perforar desde ahí la caja fuerte y hacerse con lo que haya allá. ¿Y cómo pasar desapercibidos?
Muy fácil: poniendo un puesto de venta de galletas. ¿Quién no ha pensado nunca que la mejor manera de atracar un banco es poner un puesto de galletas en el local contiguo?
Pero resulta que las galletas están excepcionalmente apetitosas, y mientras se suceden los gags sobre el butrón a practicar en el sótano del local, el negocio galletero empieza a crecer y crecer, tienen que contratar más gente y con el tiempo se convierte en una multinacional de galletas.
En la segunda parte de la película, Woody y sus amigos son ricos. En ella, se refleja cómo unos personajes de los suburbios que han medrado económicamente, quieren medrar también culturalmente a pesar de que lo más largo que han leído es una cucharada de una sopa de letras. Ahí aparece entonces el galán listillo de Hugh Grant, sí, ese de la segunda mamada más famosa del siglo XX, que intenta aprovecharse de la situación dando a Tracey Ullman, la esposa de Woody, clases de glamour e intentando camelársela para sacarle las perras.

En resumen, se trata de una película muy divertida, con unos personajes muy bien trazados y unos diálogos siempre ingeniosos al más puro estilo Woody Allen.

viernes, 5 de febrero de 2010

Satiricón Satiriquín Satiriquete

Propone: Pepe
Comenta: Juli
Quería José Antonio hacer la reseña de esta película dándole un enfoque positivo.
Por el tiempo transcurrido desde esa afirmación, colijo que no ha encontrado cómo hacerlo, y es que buscarle el lado positivo a esto es como buscarle la parte femenina a la o, un reto muy complicado.
Y es que esta noche me he puesto delante del ordenador y como llevo una semana muy chunga, tenía ganas de poner verde a alguien, y quién mejor que Federico Fellini que confeccionó esta mierda de película basada en un texto escrito en el siglo I por Petronio. "Inspirada libremente" según palabras del propio Fellini.
En el debate post-proyección recuerdo que incluso se habló de asemejar el término Ivanazo a las películas de Iván y a las de Fellini, pero después vino Lorena con La Strada y redimió al autor italiano.
La película es un spaghetti-peplum muy aburrido. Por lo visto se llevó varios premios del sindicato italiano del cine, incluidos el de mejor fotografía, por esos magníficos decorados de cartón piedra mal iluminados, el de mejor diseño de vestuario, por esa sucesión de romanos en taparrabos de colores que pueblan el filme, y el de mejor actor, sin comentarios. Desconozco el momento histórico que se vivía en Italia en 1969, año de la película, pero en España había un Sindicato Vertical, ¿pasaba allí lo mismo? No me suena, ¿cómo serían el resto de películas italianas de ese año? Miedo me da pensarlo.
Vamos con el argumento del siglo I interpretado en los años yeyés. Cuenta las andanzas de tres amigos, o más bien, amiguitos. Al principio, los dos mayores se pelean por el efebo adolescente, que coquetea con ambos (y con varios más), pero se va con el no protagonista principal. Entonces, vagan y divagan, se juntan con un poeta, con artistas teatrales y teatreros, y asisten a banquetes orgiásticos, en los cuales aparecen personajes de la sociedad de la época, caricaturizados por Fellini sobre la caricatura de Petronio, todo ello narrado de modo cansino y casposo. Gracias a Dios, no me acuerdo del argumento con detalle, así que si queréis saber más, podéis, o bien, ver la película, que no lo recomiendo, o bien buscar una crítica más constructiva que la mía.
Y sobre Petronio, me gustaría añadir que fue un gran poeta de su época. Vivió en la corte de Nerón y era considerado "El árbitro de la elegancia", en palabras del historiador romano Tácito. Aparece en una novela de 1.895 de Henryk Sienkiewicz denominada Quo Vadis? Es una gran novela y, esta sí, la recomiendo sinceramente.

jueves, 28 de enero de 2010

Una de conejos


Propone: Laura
Comenta: Pepe
Si os gustaron Quién engañó a Roger Rabbit, El invisible Harvey, Inland Empire o incluso Space Jam, sois unos auténticos amantes del cine de conejos. También si os gustaron El fontanero, su mujer y otras cosas de meter o Vacaciones de verano con un pepino en la mano. Pero en este segundo caso sois unos cochinos y este no es vuestro comentario, ni Donnie Darko vuestra película. Digo lo de peli de conejos porque me cuesta encasillar en un género esta pequeña obra maestra del indie americano que nos trajo Laura, porque es cine de adolescentes atormentados, comedia de instituto, ciencia ficción, thriller con toques filosóficos, drama familiar, y un largo etcétera, como diría José Luis Moreno después de decir que un artista ha sido número uno en San Marino, Lichtenstein,…y un largo etcétera.


La película es del año 2001 y está ambientada en 1988, en un típico suburbio americano, uno de esos sitios donde todo parece idílico de puertas para afuera pero siniestro y malsano de puertas para adentro. Es año electoral y Donnie Darko y su familia discuten de política durante la cena. Pero algo no va bien, hay una especie de tensión acumulada en el ambiente. Algo más tarde a Donnie se le aparece un conejo gigante con cara de malo, que sin embargo le salva de morir aplastado por la turbina de un avión que se estrella en su cuarto, y claro, a partir de ahí la trama enloquece y a medida que avanza se complica más y más, añadiendo gota a gota todos los géneros de los que hablábamos antes (y un largo etcétera) de referencias cruzadas, de citas cinéfilas y homenajes literarios, yendo de Graham Green a Nitsche, pasando, y quedándose un ratito, por el universo de David Lynch.

En síntesis, la película juega con el rollo de los viajes en el tiempo y sus consecuencias, y por supuesto su carácter paradójico, cosa que está presente siempre que un personaje de cualquier relato se salta la continuidad del tiempo. Por tanto, su explicación aquí sería algo liosa y además abierta a interpretaciones por parte de cada espectador, que generará su propia hipótesis, su solución particular. Así pues, no os aburriré con la mía, y si queréis, a un tiro de google tenéis todas las que queráis, incluida una especie de explicación del propio director que a mi, todo sea dicho, no me ha aclarado mucho, ni me ha aportado nada.

Y además creo que no es el propósito de la película que nos devanemos los sesos buscando una explicación perfectamente lógica desde un punto de vista narrativo tradicional. Muy al contrario, yo creo que la mezcla de la paradoja y la locura es el carácter de la película, lo que define a esta historia, pero también lo que define la vida. Como en las pelis de Lynch, las realidades paralelas parecen a veces más reales que la realidad a secas. La mejor ciencia ficción es la que nos habla de nuestro mundo a través de la metáfora de una hipótesis de futuro. ¿Es Donnie Darko el ejemplo de cómo el cine de conejos es capaz de hacer lo mismo? Yo creo que sí.
Y él también.