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jueves, 29 de noviembre de 2012

Golfa Remember: Adorables ancianitas

Título: Ársenico por compasión (ciclo 1)
Propuso: Juli
Rememora: Rubén




Visitando el blog del cineclub descubrí que no había comentario de Arsénico por compasión, y como yo guardaba muy buenos recuerdos de la película, decidí visionarla de nuevo para hacer mi primer comentario de la sección Remember. He disfrutado mucho volviéndola a ver, sigue siendo una fantástica comedia capaz de despertar más de una sonora carcajada entre los diálogos, la naturalidad y la expresividad de Mr. Grant en todos sus planos.


Arsénico por compasión es un film de Frank Capra, quizá no tan recordado como Qué bello es vivir, pero sin duda más conocido que Vive como quieras (que vimos hace poco en el Cineclub por gentileza de Laura), aunque participa más de la línea de esta segunda. La película está basada en una obra de teatro del año 1939 y cuando fue llevada al cine en el 1944, tres de los actores principales de la obra, las dos tías, Martha y Abby Brewster (Josephine Hull y Jean Adair) y el hermano loco del protagonista, Teddy Roosvelt (interpretado por John Alexander), siguieron con su interpretación en la película con los mismos personajes. Lamentablemente, Boris Karloff que participaba en la obra interpretando al otro hermano, Jonathan Brewster, no pudo rodarla porque le coincidía con sus representaciones en Broadway. Su papel fue asumido con solvencia por Raymond Massey.


La obra teatral y la versión cinematográfica se adaptan bastante bien al canon clásico de las tres unidades: Unidad de espacio: toda la película se desarrolla en el salón de la casa de las tías, salvo contadas escenas del exterior de la casa y muy pocas más; Unidad de tiempo pues transcurre en una noche y cierta Unidad de acción que no desvelaré por no contar la trama.


La película está protagonizada por Cary Grant en el papel de Mortimer Brewster, un crítico teatral contrario al matrimonio que finalmente se casa con su vecina Elaine, (interpretada por Priscilla Lane) y antes de irse de Luna de Miel, pasan a despedirse de sus familias. Cuando Mortimer llega a casa de sus tías descubre un pequeño secreto y a partir de ahí la trama se dispara, se enreda y se complicará todavía más cuando el otro hermano de Mortimer, un fugitivo llamado Jonathan (y que se parece a Boris Karloff) aparece en escena con su cirujano plástico.

La cinta, como buena comedia que es (y está considerada como un clásico de este género) es una sucesión de falsas apariencias. Las adorables tías no son tan inofensivas, la regañina del sobrino a las tías, el Jefe de Policía que critica la eficiencia de los demás policías es igual de negado que sus subordinados... Todo orientado hacia la risa del espectador creando una atmósfera del mundo al revés, mientras la serie de secundarios (el taxista, por ejemplo) sirve para dar pie a situaciones graciosas. Debo decir que me encanta el diálogo de esta película pues hay una serie ingente de frases geniales que expresadas con la naturalidad de los buenos actores realza su efecto cómico ante el espectador.


Como datos curiosos, me gustaría recordar que hay en la película, y puesto que el protagonista es un crítico teatral, una lección de esta disciplina, mediante lo que se conoce como teoría del abismo (cuando en cuadro se ve una pared que tiene un cuadro colgado que representa un cuadro de la pared que tiene...). Y también el papel del teléfono, presente en toda la obra que casi actúa como un personaje más que como un medio. Por último, la película comienza con un barullo en un estadio de béisbol para luego pasar a una escena más tranquila, cosa que no consigo llegar a entender.. Quizá sea para mostrar que en cualquier lugar se pueden dar dos situaciones distintas (como se dice en la película) o para exponer que a veces, la violencia está en los sitios más pacíficos. Pero me llamó la atención que la película comenzase con un grito (si exceptuamos la voz en off que lee en Español la sobreimpresión inglesa en la versión doblada).

martes, 12 de enero de 2010

Remember: Recuerdos de quita y pon

Propone: Laura
Comenta: José Antonio

Creo que fue Victor Hugo en Los Miserables quien se refería al amor como un hilo invisible que une los corazones de dos personas. Si uno de los dos amantes intenta arrancar ese hilo, le arrancará el pecho causándole un gran agujero y un vacío difícil de llenar. Hay que esperar a que el tiempo debilite esos hilos para poder arrancarlos sin sufrir ningún daño. Pero ¿y si hubiera un método para evitar toda esa fase de espera antes de poder arrancarse los hilos? Algo instantáneo que nos hiciera olvidar a la persona que nos ha roto el corazón, sin sufrimiento alguno. Esta era la hipótesis que nos planteaba “Olvídate de mí” una de las primeras películas que Laura trajo al Golfa. Ahora que la lista de espera de películas a comentar ha bajado un poco, vamos a aprovechar para recuperar la sección Remember.

El chico es Jim Carrey, muy alejado de sus papeles de histriónico a los que nos tiene acostumbrados, y ella es Kate Winslet. Ella ha acudido a una empresa que borra recuerdos, para olvidarse de la relación que ha tenido con él que pasa por sus momentos más bajos. Jim Carrey decide hacer lo mismo que ella. En principio parece una buena idea para acabar con todo ese sufrimiento que no le deja vivir. Pero empezamos a ver lo que sucede dentro de su mente, mientras el borrado actúa de manera implacable. La máquina no sólo elimina los recuerdos tristes y amargos. También los más felices. Porque son los momentos de felicidad los que causan ese dolor, dolor porque ya nunca volverán. Dentro de la mente de Carrey, la pareja tratará de ponerse a salvo de la eliminación. Los momentos más felices se niegan a ser suprimidos. Hay una cierta angustia de saber que no se despedirá de ella, pero ¿qué sentido hay de preocuparse por una persona que para ti nunca ha existido? Entre tanto hay otro personaje, un trabajador de la empresa, que usa los recuerdos más felices de Kate Winslet para tratar de abrirse paso en su corazón.

Y luego queda la gran pregunta: Una vez que los dos han borrado todos sus recuerdos del otro, ¿si volvieran verse de nuevo, se enamorarían otra vez?

La película no está narrada de una manera lineal. El juego con los recuerdos permite ir saltando adelante y detrás en el tiempo, mientras vamos componiendo el puzzle de lo que ha sido la historia de amor de la pareja.

El artífice de todo esto es la pluma de Charlie Kaufman, guionista que escribió “Cómo ser John Malkovich”. Una historia de chico conoce chica, chico pierde a chica y chico se reconcilia con chica, pero que aquí está contado de una manera tan original que parece que es una historia nueva.


sábado, 1 de agosto de 2009

Golfa remember: Entre la lucidez y la locura

Propone: Pepe
Comenta: Jose Antonio

El cine y la literatura se ha dedicado muy habitualmente a imaginar cómo será la humanidad dentro de unos años. Para unos puede ser un lugar paradisíaco o un lugar sombrío en el que el ser humano es un mero instrumento de un estado totalitario. Este es el futuro sombrío que ofrecía “Doce monos”, una de las primeras propuestas que nos trajo Pepe al Cinegolfa y que repasamos en la sección Remember.

“Doce monos” está dirigida por el ex Monty Python Terry Gilliam y ofrece un futuro muy negro para la humanidad. Más pesimista aún que Brazil, otra incursión futurista del director. La superficie del planeta ha quedado inhabitable por los efectos de un devastador virus de laboratorio que fue liberado en la década de los 90 matando a millones personas, en lo que parece ser un ataque terrorista. Todo apunta a que los autores fueron los miembros de un grupo radical llamado el Ejército de los Doce Monos. Los hombres viven hacinados en cuevas húmedas y frías. Bruce Willis es un recluso que resulta elegido como “voluntario” para viajar atrás en el tiempo y averiguar el origen del virus para tratar de impedir la masacre.

El problema es que nadie le cree. Si se nos aparece un tío medio sonado que dice que viene del futuro con la misión de salvar a la humanidad, lo más normal es que todo el mundo piense que es un chiflado. Y ahí es donde lo mandan, al manicomio. La película juega con esa delgada línea que separa la cordura de la locura, dejando la duda de si la historia de Willis es cierta, o se trata de los delirios de una mente paranoide. En su viaje en el tiempo entablará amistad con dos personas, otro enfermo mental y una bella psiquiatra, El primero está encarnado por Brad Pitt y es quien está destinado a ser el futuro líder del Ejército de los Doce Monos. La psiquiatra es Madeleine Store que se acaba enamorando de Bruce Willis y ayudándole en su misión. ¿Es amor o síndrome de Estocolmo? (¿Es un personaje malvado por no hacer su trabajo en lugar de dar alas a las fantasías conspiranoicas de su amante?). La banda sonora, detestada por algunos, sirve para reforzar ese viaje al interior de la locura.


El mito de Casandra contaba la historia de una mujer a la que se le otorgaba el don de ver el futuro y las tragedias que quedaban por venir; pero la maldición de que nadie la creería y por tanto no podría evitarlas. En esta situación, es en la que se encuentra Bruce Willis. Además, con esto de los viajes en el tiempo, está encerrado en un bucle destinado a repetirse eternamente. A fuerza de ver la película repetidas veces, queda la esperanza de que alguna vez consigan avisar a tiempo e impedir la debacle de la humanidad.

jueves, 4 de junio de 2009

Golfa remember: Glamour en Nueva York

Propone: Iván
Comenta: José Antonio
Un buen día Iván nos sorprendió en el Golfa con “Desayuno con diamantes” y creo que fue de las últimas veces que puso clásicos. La verdad es que llevo tiempo queriendo hacer este comentario, pero me daba un poco de apuro porque ¿qué se puede aportar a una película tan conocida como ésta de la que se ha dicho todo? Hoy en nuestra sección Golfa Remember repasamos el clásico título de Blake Edwards y Autrey Hepburn. Aunque la verdad, al ritmo que van los comentarios últimamente todas podrían entrar ya en la categoría de Remember.
Es la quinta película de Edwards y todavía no se había especializado en la comedia. Más bien podría ser considerada un dramón, pero hay quien la cataloga como comedia romántica. Se podría decir que “Desayuno con diamantes” es la película del glamour. Autrey Hepburn con su vestido negro largo y sus cigarros con boquilla larga; el tema “Moon river” de Henry Mancini; y la base literaria de Truman Capote forman ya parte de la historia del cine.

Pero cuando se mira de cerca, las cosas no son tan “glamourosas” como parecen. Hepburn vive la noche y busca casarse con un millonario que le arregle el porvenir, mientras trata de ser una persona libre y sin ataduras. El chico de la película es George Peppard (en su juventd intérprete de excelentes películas y en su madurez jefe del mismísimo Equipo A), el vecino de arriba. Escritor del montón que trata de ganarse la vida con el noble oficio de la pluma. Por eso, tiene que sacarse un sobresueldo siendo el gigoló de la mujer de un millonario. Dos personajes que viven al margen de la sociedad que tratan de sobrevivir de las migajas que sacan por ofrecer sus encantos.
Una mención especial se merece el vecino japonés del edificio, que padece todos los inconvenientes de tener a una vecina tan cabeza loca y que interpreta Mickey Rooney. A Edwards siempre le gusta introducir el personaje patoso y cómico en sus películas y de ahí nacería el Inspector Clousseau, un papel que al principio iba a ser secundario. Pero eso, es otra historia. El vecino japonés es el Clousseau de esta peli.

El personaje de Autrey Hepburn con 14 años se fue de casa, una modesta granja, donde había acabado casada con un maduro granjero para cuidar a todos los hijos de éste. En el fondo vive por y para mantener a su hermano pequeño Fred, que no sale en la película y de quien sabemos que está en el ejército. Además de las propinas que se saca en el tocador, de vez en cuando hace de correo para un capo mafioso en la cárcel, al que va a pasar “el parte meteorológico”.Alocada, neurótica, desquiciada, egoísta, dulce, angelical, histérica, desequilibrada. Por todas estas fases va pasando su personaje, aunque no necesariamente por este orden. A primera vista, parece una diosa inalcanzable. A medida que te acercas ves sus defectos, alguno de ellos harían salir corriendo a más de uno. Es lo que tiene el amor, te enamoras tanto de las virtudes como de los defectos, porque al fin y al cabo estos defectos son los que nos hacen a todos humanos. ¿No? “Te crees libre pero lo que te has hechos es una jaula tan grande que no puedes ver los barrotes”, le reprocha el chico de la peli en el climax de la cinta.

viernes, 13 de marzo de 2009

Locuras de amor

Propuso: Pepe
Comenta: José Antonio


“Mucho ruido y pocas nueces” fue una propuesta de Pepe allá por los primeros ciclos de los Golfa y una adaptación de Shakespeare de Kenneth Brannagh cuando todavía se encontraba en estado de gracia. Brannagh desempolva una obra desconocida para el gran público del dramaturgo británico y la convierte en una refrescante comedia que se mantiene muy actual.

Si las locuras que se pueden cometer en nombre del amor pueden generar grandes tragedias, Shakespeare se ríe de sí mismo para hacer una comedia sobre otras tonterías que nos hace cometer el amor. Es una historia con relaciones de amor-odio, celos, envidias, conspiraciones que en lugar de acabar con baños de sangre, lo hace con música, bailes y risas. Como bien dice el título, “Mucho ruido y pocas nueces”.

Un grupo de guerreros dirigidos por Don Pedro de Aragón (Denzel Washington) descansa de sus batallas en una apacible villa de Mesina, un paraíso para el placer, la diversión y la buena vida. En medio de este reposo de los guerreros, veremos caer a dos de ellos bajo las garras del amor.
Los primeros en sucumbir serán los personajes interpretados por Robert Sean Leonard y Kate Beckynsale, una pareja que está descubriendo el amor y que resulta especialmente ñoña.

Los personajes de Claudio (Kenneth Brannagh) y Beatrice (Emma Thompson) se odian. No se soportan. De hecho, el intercambio de ironías y sarcasmos entre ellos son uno de los méritos de la película. Sus traviesos amigos no pueden evitar la tentación de causar una serie de equívocos que llevan a la pareja a descubrir que están perdidamente enamorados el uno del otro. Tras esta revelación, ambos se comportan de una manera tan ñoña como la otra pareja, pero que aquí consigue otros de los mejores momentos cómicos de la película.

Si el engaño consigue unir a una pareja, pronto entra en escena el personaje de Juan (Keanu Reeves haciendo de malo), hermano de Pedro, que busca perjudicarle dando un zarpazo mortal a la felicidad de sus guerreros. Mediante engaños, consigue hacer creer al joven enamorado que su amada le es infiel. Por en medio está también el personaje de Michael Keaton, que interpreta a un sheriff que recuerda mucho a Bitelchús, que permitirá sacar las conspiraciones a la luz.
Muy vitalista, te alegra la vida y no te cansas de verla. Todo un clásico moderno.

Desgraciadamente, después de esta película, Emma Thompson y Kenneth Brannagh, marido y mujer en la vida real, se separaron y la magia se fue apagando. Mucho esperamos que Brannagh retome el pulso de su carrera. Su forma de ver a Shakespeare ha condicionado mucho todas las adaptaciones que se han hecho de él en los últimos quince años y eso que usaba obras poco conocidas de éste. A mi su Hamlet de cuatro horas no me produjo la satisfacción que “Mucho ruido y pocas nueces” o “Enrique V”.

Como botón de muestra un vídeo de la escena final de la película. La calidad de la imagen no es muy allá (más bien mala), pero es la única que he encontrado de esta escena en el youtube.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Golfa Remember: Torpes al poder




Ciclo: II
Propuso: Julián
Rememora: José Antonio

La tostada siempre se cae al suelo por el lado de la mantequilla. Cuando pises una caquita del suelo, lo harás cuando lleves chanclas y en el momento en que te doblas el pie en el suelo. Las llaves al caer acabarán colándose por el hueco del ascensor. Las monedas se te atascarán en el bolsillo en el momento que te toca pagar y esté el típico impaciente detrás.

No tengo muy claro si las siguientes situaciones son propias de la Ley de Murphy, o es un día cotidiano en la vida de Peter Sellers, un actor marcado por los dos personajes que le han hecho pasar a la Historia del cine: el inspector Clousseau y Hrundi V. Bakshi.

Golfa Remember tiene el placer de recordar hoy el segundo premio golfa a la mejor película: El Guateque, de Blake Edwards y del año 1968. Después de tantas semanas analizando la figura del héroe ahora tenemos a Hrundi V. Bakshi, interpretado por Sellers. Un tipo tan torpe y patoso que debe ser elevado a la categoría de héroe sólo por el mero hecho de tener tan dudosas aptitudes en la era de la competitividad, la perfección y de los cuerpos Danone. Bakshi es un desastre andante y donde su caballo pisa no vuelve a crecer la hierba.

He conocido gente que no soporta ver a alguien tan patoso y que no le hace ni puñetera gracia. En mi caso (y creo que en el de la mayoría porque la votamos para mejor película), me acuerdo de una frase de “Big Fish” que le viene como anillo al dedo. No es textual, porque la escribo de memoria, pero dice algo como esto: “En algunas ocasiones has escuchado el mismo chiste tantas veces, que deja de hacerte gracia. De repente un día, vuelves a escucharlo y recuerdas porque te divertía tanto y ríes como si fuera la primera que lo escuchaste”. Pues esto es lo que me ha pasado a mí con El Guateque. Tras haberla visto mil veces y haber llegado a pensar que estaba anticuada, aquella noche nos reímos a carcajada limpia y volví a acordarme de lo buena que era.
El argumento es de sobra conocido. Un actor hindú que actúa de extra en Hollywood arruina una gran superproducción al hacer gala de sus cualidades anteriormente citadas. El productor lo incluye en una lista negra para vetarle en cualquier película, pero se equivoca y lo incluye en la lista de invitados de la fiesta que va a dar en su mansión. Las meteduras de pata de Bakshi en la casa es la base de la historia, que van “in crescendo”. Vamos que cada vez las hace más gordas.
La película suponía el reencuentro entre Peter Sellers y Blake Edwards que llevaban años sin hablarse. Según cuentan en los extras del DVD, su enemistad vino tras las películas del Inspector Clousseau. El origen de esa enemistad fue el enfado interno de Sellers al verse superado por la fama que le causó ese personaje, cuando a él le gustaría más ser recordado por otro tipo de papeles, como los que interpretó en “Teléfono Rojo Volamos Hacia Moscú”, de Stanley Kubrick. Finalmente un día actor y director superaron sus diferencias y volvieron a juntarse para hacer una nueva película juntos, con un nuevo personaje tan torpe o más que Clousseau. Eso lo dejamos para el debate. Si lo hay.
La película está planificada como una historia de dibujos animados de la Warner con una sucesión de gags Es de destacar, que la película no tenía ni guión y en muchas ocasiones se recurría a la improvisación. Entre Sellers y Edwards iban explorando el decorado de la casa a ver qué nuevas ocurrencias podían hacer ese día. Donde esté esta improvisación que se quite la de “Shadows” (¿No, Juli?). La película además generó una innovación cinematográfica. Ya que El Guateque era sucesión de sketchs (en español, paridas), era vital ver cuanto antes cómo habían quedado las tomas. Por eso, Edwards incorporó unas videocámaras a las cámaras de cine, que permitían ver en vídeo en el acto cómo había quedado todo en una tele en el cuarto de al lado. Antes, hasta que no se reveleba la película no podía verse el resultado. En la era digital de hoy esta innovación puede parecer una tontería, pero entonces fue un avance revolucionario. No se trata para nade de la película insulsa que algunos pretenden describir. Hay de fondo una crítica a la superficialidad de Hollywood, con frases como “Nena, si no te acuestas conmigo tu carrera en el cine está acabada”, mujeres alcoholizadas y, eso también, camareros.
Así es como esta película, que iba a ser una modesta comedia y se iba improvisando sobre la marcha con un grupo de actores encerrados en una casa, se convirtió en un clásico de la comedia. El dúo Sellers-Edwards siguió trabajando tras su reconciliación con esta película, con nuevas entregas de la saga de La Pantera Rosa. Desgraciadamente, estas secuelas estuvieron por debajo de la calidad de otros trabajos anteriores.

martes, 18 de noviembre de 2008

Golfa Remember: La innombrable


Ciclo: II
Propuso: Iván
Rememora: José Antonio


Hoy nos toca otro hito de los Golfa Remember. Empezaré diciendo que se creó un premio expresamente para esta película. Al final, no se lo llevó por culpa de una votación claramente injusta, pero eso es otra historia. Algún día el tiempo hará justicia y pondrá a esta obra justo en el sitio que le corresponde.
Tengo que decir que he vuelto a ver la película para poder hacer este comentario con un mínimo de rigor y total objetividad. No os preocupéis si creéis que divago, pero todo este rollo que estoy metiendo tiene un propósito. Creedme. Tras este nuevo visionado, he sentido exactamente las mismas sensaciones que tuve la primera vez que la vi. ¡Ay qué recuerdos los de aquella tarde de domingo en el Golfa! (Como esa semana tuvimos nuestra primera entrega de premios, pusimos el Golfa en domingo). Todos atravesamos un torrente de sensaciones intensas durante la proyección. De hecho, desde ese preciso día, cada vez que viene un invitado siempre suele tener especial interés en saber si es Iván el que va a poner la película. Así nacen las leyendas.
Sé que es mucha responsabilidad la de escribir sobre una obra tan importante, por lo que no me decidía a emprender la tarea. Al final, me armé de valor y la pinché en mi cola de la Mula. El archivo tenía nada más y nada menos que 275 fuentes. Para el que no sepa de estas cosas, diré que son bastantes. Total que la peli se bajó en una noche. Y aquí estoy en mi primer día de vacaciones, solo en casa, con la oportunidad de volver a disfrutarla. A los quince minutos de película, me interrumpe una llamada de teléfono. Es un tal Mario González de ya.com. La verdad es que no sé qué coño vende, porque le colgué el teléfono antes de que empezara a echarme el rollo. Cuando más o menos llevaba una hora, nueva interrupción. Esta vez es mi padre que llega a casa. “Pero ¿qué coño estás viendo?”, dice. Y a la hora y veinte, acaba. Por fin.
¿Adivináis qué película es? ¿Por qué tanto rollo antes del comentario? Chico, no sé. Hay tantas cosas tan interesantes de las que se pueden hablar antes que de la película, que prefiero hablar de ellas. Perfectamente este comentario podría terminar aquí. Ya podéis dejar de leer porque ahora es cuando empiezo mi análisis.
Señoras y señores. Miembros y miembras. Con todos ustedes, “Pi. Fe en el caos”. Primer trabajo cinematográfico de Darren Aronofsky del año 1998. Imprescindible película de culto para unos, insufrible bodrio pretencioso para otros. La cosa va más o menos de lo siguiente. Max Cohen es un matemático que está obsesionado con encontrar una fórmula que permita predecir las fluctuaciones de la Bolsa. Encontrar la armonía matemática dentro del caos. Sin embargo, la fórmula que acaba encontrando le lleva al número Pi. Es la combinación numérica que lo controla todo. Es, en esencia, la realidad matemática de Dios.
El gran reproche que la religión siempre le ha hecho a la ciencia es que la reducción de la realidad a números no puede ser el único método de conocimiento. Hay realidades que los meros datos no pueden reflejar, como los sentimientos y las emociones. La ciencia dice que Dios no existe, porque no hay pruebas de su existencia. Los defensores de la fe dicen replican que la ciencia pura y dura no puede demostrar nunca la existencia de Dios. Según este principio, Dios existe porque la ciencia es un método de conocimiento imperfecto que no puede explicar ciertas realidades. Una de ellas, la divinidad. Pero hete aquí, que accidentalmente el insoportable protagonista de nuestra historia descubre accidentalmente a través de Pi el patrón de Dios en la creación. No sé que tendrá que ver Dios con la Bolsa. Pero, a juzgar por esto de la crisis, diría que a la Bolsa no la entiende ni Dios. La fórmula es tan compleja, que funde todo ordenador por la que pasa. Al protagonista, no se le ocurre otra idea que memorizarla en su cabeza. Desde el principio, sufre terribles migrañas. Una vez memorizado el número, estas jaquecas van a más. Son insoportables. Sólo le alivia la idea de calmarlas clavándose objetos punzantes en el cerebro. Mientras, le persiguen una corporación empresarial y una cábala judía que quieren hacerse con el control de la fórmula. Casi al final, nuestro Max se rapa la cabeza, y ¿sabéis qué forma tiene una cicatriz que encuentra en su cabeza? Pues eso, el símbolo de Pi. Claro, al final tiene que hacerse una lobotomía forzosa para extraerse este conocimiento de la mente.
Película rodada en un blanco y negro sucio, con banda sonora tecno rechinante, que busca deliberadamente inquietar al espectador. Escenas de sueños en los que aparecen cerebros en medio de la estación o en el lavabo. Moscas, cucarachas y bichos que se electrocutan en el complejo sistema informático que el protagonista tiene en su desastroso cuatro. Ordenadores que sueltan líquidos viscosos. Efectos todos que buscan causar este desasosiego mientras se pretende contar una historia trascendente. El problema es que Aronofsky no es Kafka y tampoco tiene ni idea de matemáticas. Es el inconveniente de tratar de ser pretencioso cuando haces tu primera película con 29 años. Porque en el fondo, es una chorrada más en la línea de El código da Vinci. Sólo que ésta está dirigida por alguien que se cree un Autor. Los monjes del Opus que van matando a tiro limpio, con el cilicio colocado en la pierna, aquí son sustituidos por cuatro trajeados de Wall Street y cuatro rabinos, que van persiguiendo al protagonista por una estación de Metro.
La primera vez que oí hablar de la película fue hace unos nueve años cuando todavía trabajaba en Benidorm. Me mandaron a hacer una entrevista a un chaval de Bellas Artes que había hecho un corto, inspirado en ella. Ay, ya vuelvo a divagar de nuevo. Pero es que hay tantos temas de conversación mejores. Dicen que la próxima del Aronofski es un remake de Robocop. En serio, está previsto estrenarla en 2010.
Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.

jueves, 16 de octubre de 2008

GOLFA REMEMBER: Botijos en el espacio exterior


Propuso: Juli
Ciclo: 1
Rememora: José Antonio


Nuevo día de revival y hoy he elegido la que fue premiada como la primera mejor de película del Golfa: “El milagro de P Tinto”.

Una de las primeras propuestas de Julian para el cineclub y que fue aclamada por el público y la crítica. La cosa parece que va de extraterrestres mezclado con el misticismo castizo español de Marcelino Pan y Vino, porque en ésta también hay. No son las plantas de los ultracuerpos, pero beben gaseosa que no veas, llevan un rolex de oro, cuyo dueño les persigue al grito de "Mariconasooooo".

"El milagro de P Tinto" es la primera película de Javier Fesser y lleva al máximo el humor absurdo hasta crear un universo propio. Lo llaman comedia surrealista. Muchos la comparan con "Amelie", pero para mi está más cerca del Mortadelo y Filemón de Ibáñez. No en vano, la adaptación al cine de los agentes de la TIA fue la siguiente película de los hermanos Fesser. La mano de Gomaespuma se deja ver por aquí, ya que Guillermo Fesser es el hermano del dire y Juan Luis Cano hace algún que otro pinito con la banda sonora. (Oígase El Ovni Formidable).

La mayoría de las comedias actuales, tanto nacionales como de importación, tienen cuatro partos más o menos potables y que te machacan una y otra vez en el trailer para animarte a que vayas a ver la peli. Cuando te decides a verla, te encuentras con esos cuatro partos y con escenas en medio para rellenar hasta completar una hora y media, o dos horas, según se tercie. No es el caso de P Tinto. La verdad es que no vi el trailer en su día, pero seguro que el resultado de la película acabada es mucho mayor de las expectativas que cada uno se crea. No se puede decir únicamente que tiene unos buenos efectos especiales y una buena banda sonora, que también los tiene no os vayáis a creer.

Éste fue el motivo por el que yo fui uno de los defensores de esta película cuando se votaron los premios, generosamente patrocinados por la familia Peláez. (El que no haya pillado este chiste que se ponga a ver la peli).

El sueño de P. Tinto (Luis Cigés) fue tener una familia numerosa. Pero hay dos cosas que el pobre nunca tuvo muy claras. Una son los secretos del misterio de la santísima trinidad y otro el verdadero significado del tralarí tralarí (proceso que sustituye a la cigüeña en eso de traer niños al mundo).

Por eso, y a pesar de los numerosos esfuerzos que hacen, ni él, ni su pobre esposa ciega Olivia consiguen traer un niño a este mundo. Y eso que tienen un próspero negocio de obleas ("si no saca usted lo del automático revienta") y una casita junto a la vía de un tren que pasa cada 25 años.

Cuando llegan a la vejez, descubren que la adopción es un método tan bueno como cualquier otro para tener niños. Primero, consiguen una pareja de extraterrestres y finalmente les llega el P Tinto que esperaban: se llama Joselito, pero le llaman Panchito, y además es negro, mandinga para más señas. La llegada del tierno infante, fugado de un sanatorio mental de una potencia extranjera, trae los consiguientes recelos entre los hermanitos.

La película tiene numerosos momentos impagables, como ese astronauta vestido con un traje de Michelín, lo afrodisíaco que puede resultar un festival de Eurovisión, esa máquina del tiempo en un motocarro (al estilo de la de Regreso al Futuro) con una imagen San Nicolás plantada en el morro, la propuesta de hacer hostias con sabor a queso de tetilla, toda una línea de herramientas marca "Mikasa" para reivindicar el producto "aspañó", frente a la marca “Acme” norteamericana (sí, ésa que sale en los dibujos del Correcaminos) y un homenaje al ET de Spielberg, entre otras cosas.

Todo comentario que se haga de esta película se queda corto y es mejor verla. Yo me la puse otra vez antes de escribir esta reseña. A disfrutarla. Sobre todo los nuevos si no la han visto.

martes, 30 de septiembre de 2008

GOLFA REMEMBER: Invasión Secreta

Las siete golfas originales

Propuso: Miguel
Ciclo: I
Rememora: José Antonio

No sé lo que está pasando a mi alrededor. La gente que me rodea ya no son las mismas personas. Son pequeños cambios, apenas perceptibles, pero que indican que ya no son ellos. Todo empezó desde que empezamos a reunirnos los miércoles en casa de mi hermano para ver películas. Iván empezó trayendo “Cantando bajo la lluvia” y “Entre copas” y acabó con “Pi” y “Permanent Vacation”. Laura, por su parte, ya ha dicho que va a traer “La jungla de Cristal”. Belén era fanática de lo oriental y ahora está con un cubano. Mi hermano ha empezado a hacer urbanizaciones que emulan la arquitectura griega clásica. Alberto ya no se levanta cada cinco minutos durante las películas y Amalia no se pierde ni una. Ha conseguido el carné de socia y todo (Bienvenida al club). El otro día, pillé a Juli escuchando la Ser y Pepe dice que deja de ser funcionario para pasarse a la empresa privada. Quizá no ocurra nada y todo sean imaginaciones mías. Me he fijado que mi hermano va mucho al vivero y mete todas esas macetas raras en la terraza. No he querido decírselo a nadie, pero he pillado a alguno durmiéndose en las películas. Mientras ellos cierran los ojos, las plantas crecen más deprisa. Por eso, me he hecho el firme propósito de no dormirme nunca en las películas. Ahora que lo pienso, esto puede ser aun más grave y no sé hasta dónde llegan las ramificaciones. Zapatero ya admite que hay crisis, Aznar es un latin lover y Bush está interviniendo la banca.

Sirva este pequeño prólogo para inaugurar la nueva sección revival de este blog. Su función es comentar las películas que se proyectaron cuando todavía no estábamos en la red. Quizá con la perspectiva del tiempo, las podamos ver ahora de manera diferente a como lo hicimos cuando se proyectaron en su día, sin que esto quiera decir que nos ha suplantado un extraterrestre. De otras, cuyo nombre no voy a recordar, creo que seguiremos pensando lo mismo. Mis disculpas a todos aquellos que no hayan sido citados en la introducción, pero a veces la imaginación es limitada y no se me ocurría nada.

Por si alguno no lo ha pillado todavía, la película de la que estamos hablando es “La invasión de los ultracuerpos”, que tiene el honor de ser la primera que se proyectó en los Golfa. Realizada en 1978, es un remake de otro filme clásico de los años cincuenta del que existen otras dos versiones (en total, son cuatro. Las mejores, la original y ésta). Es la historia de una invasión extraterrestre. Los protagonistas descubren con horror que mientras sus vecinos duermen, sus cuerpos son reemplazados por otras criaturas que crecen de unas extrañas vainas.

La película original era una metáfora sobre la paranoia americana en lo años 50 con la infiltración comunista. La versión de Philip Kauffman se centra más en el terror y es un relato sobre la supervivencia en la lucha entre especies. Se trata de una película muy respetuosa al 100% con el argumento de la original, pero que consigue a través de un enfoque distinto hacer una obra nueva. Como muestra de este respeto, hay incluso cameos tanto del protagonista como del director de la versión de los años 50. El final es mucho más aterrador e impactante en ésta frente a la versión clásica, que dejaba abierta la posibilidad de un “happy end”. También hay que decir que el final de la original fue impuesto por la productora. Sin embargo, y a pesar de estas injerencias creativas, es uno de los momentos más recordados, con esa ominosa amenaza de “Están por todas partes” pero la esperaza de que se puedan combatir.

¿Os han regalado alguna extraña planta últimamente? Cada vez son más quienes se quieren apuntar a estas sesiones de cine Golfa. Están por todas partes.