Mostrando entradas con la etiqueta ciclo 8. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ciclo 8. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de julio de 2008

Hanna, Holly, Lee y otras chicas del montón

Propone: Lorena
Comenta: Julián

Woody Allen hizo esta peli de tres hermanas, que son fruto de un matrimonio entre un músico-pianista y una cantante viejuna salidorra. La acción transcurre entre una cena de esas de Acción de Gracias de un año cualquiera de los 80, y la del año siguiente, y se ve cómo circulan los personajes y tienen sus enredos entre ellos.

La hermana mayor (Hannah-Mia Farrow) es una esposa responsable y perfeccionista casada en segundas nupcias con un Michael Caine con unas gafas muy gordas. Este sustituye en el lecho conyugal al propio Woody Allen, que hace el personaje de siempre, en su versión de hipocondríaco. Yo creo que lo abandona y se va con Mr. Caine porque tiene las gafas más grandes (en la película, obviamente, en la realidad, vete tú a saber…).

La hermana mediana (Holly-Dianne Wiest) es a priori la perdedora de las 3: fracasada, borracha y drogadicta, hasta que decide hacerse escritora y empieza a tomar cosas de la vida real para, disfrazándolas, contarlas al mundo. Con esto consigue dar un vuelco a su existencia, convirtiéndose en una ganadora y conquistando el corazón del ex marido de su hermana mayor (el sr. Allen).

A la hermana pequeña (Lee-Barbara Hershey) le gustan los artistas y los hombres mayores que ella. Por eso vive con un señor cascarrabias cincuentón y asocial que solo se aguanta a sí mismo, y no siempre, hasta que irrumpe en su vida y en sus bragas el marido de su hermana mayor, liándose con él y haciendo que su hermana no pueda ir a ver los toros no sea que la piquen o le pongan las banderillas.

Al final todo se arregla y terminan todos más felices que gorrinos. Esperemos que si hace una segunda parte de la película, Hannah-Mia Farrow no se busque un tercer marido, porque a ese le tocaría liarse con su suegra.

En el fondo de esta película subyace el hecho de que la hermana mediana viene a ser el Woody Allen femenino, ya que toma cosas de su vida real para contar sus historias, como el propio director de esta película. ¿Significa eso que al acabar este personaje liado con el personaje que interpreta Woody Allen refleja su propia vanidad onanista? Queda esta cuestión para la polémica.

viernes, 27 de junio de 2008

ESPAÑA Y (SU)REALISMO


Propone: Carlos
Comenta: Pepe

Una moto con sidecar llega a un pueblo ficticio (localizado en la serranía de Albacete). La montan Luis Ciges y Antonio Resines, a la sazón padre e hijo, y el primer habitante del pueblo que encuentran es un negro vestido de pastor. El resto del pueblo está en misa, ya que el cura es algo cercano a una pop star. El maestro canta góspel. El médico es un sibarita del buen morir, su mujer pare gemelos de forma instantánea, en los bancales crecen hombres como si fueran coles, la puta del pueblo se elige por riguroso sufragio universal, el suicida intercambia su papel con un personaje huérfano de frase, un argentino es encarcelado por plagiar a Faulkner, los borrachos hacen cola en el bar para recibir ordenadamente su dosis mientras discuten de existencialismo.

El etcétera puede ser tan largo como queráis. Las situaciones se suceden con rapidez y acelerado delirio, entrando y saliendo de la escena los intérpretes que conforman uno de los repartos más espectaculares que se recuerdan. Lección de historia del cine español.

Chanante antes del chanantismo, Amanece que no es poco (José Luis Cuerda, 1988) es una película delirante, absurda, surrealista a más no poder y que sin embargo refleja de forma retorcida pero magistral las esencias de esta cosa que llamamos España (algunos dirán de la España profunda, pero a mi me suena a pleonasmo), esas cosas que tanto atacó Machado y a las que Unamuno acabó cogiéndoles cariño. Y es que nada refleja mejor nuestra esencia, y también nuestra historia, que la tendencia a tratar de forma normal lo que es un puro sinsentido. Y la contradicción. Y la capacidad para lo más sublime y lo más brutal en cada uno de nosotros. Y el sentido del humor, por supuesto.

Con todo lo que ha llovido, y con lo que aún tiene que llover, no es poca cosa conservarlo y poder decir, aunque no sepamos por dónde saldrá el sol, “Amanece, que no es poco”.

miércoles, 18 de junio de 2008

La boda de Muriel

Propone: AlbertoComenta: Miguel


La boda de Muriel es una de esas películas en las que su protagonista acaba devorando al actor que la representa, por eso su actriz principal, Toni Collete, es y será siempre Muriel; es lógico que esto ocurra ya que Muriel no es lo que se dice una heroína al uso; su hermana se pasa todo el día diciéndola “eres mala Muriel”, pero en realidad Muriel no es sólo mala, es simplemente inclasificable; tiene un físico difícil, un padre prepotente y destructivo, una madre H , unos hermanos como ella, ninguna capacidad para integrarse en el mundo laboral, y unas petardas a las que considera sus amigas, por eso solo le queda un camino, ser una eterna niña, encerrase en su mundo de canciones de ABBA y esperar a que algún príncipe azul se case con ella. Casarse supondría ser la elegida, el único triunfo al que puede aspirar. Pero un buen día Muriel decide ponerse manos a la obra y convertirse en la persona que siempre deseó, su metamorfosis no se produce por aparición de ningún adonis, sino mas bien obligada por las circunstancias y gracias a su reencuentro con una compañera de instituto interpretada por Rachel Griffiths, con quien dejará su pueblo natal para ir a Sydney. La nueva Muriel tiene que enfrentarse por primera vez a la vida, y la consecuencia es que todos sus defectos y virtudes se multiplican, transformándose en un ser aún más inclasificable.
La boda de Muriel es una de esas películas imprescindibles, disfrazada de comedia esconde un verdadero drama; podría ser una versión distorsionada y amplificada de nuestra propia adolescencia, cuando andábamos perdidos con escasa autonomía, insatisfacción con nosotros mismos, dificultad para encajar con los demás y para materializar un proyecto vital… después la vida te va dando una de cal y otra de arena, con un poco de esfuerzo, un mucho de amigos y un montón de suerte nos van ocurriendo cosas fascinantes y acabamos al fin encontrándonos.



viernes, 13 de junio de 2008

Uno de los vuestros


Propone: David
Comenta: José Antonio


David nos propuso en la última edición del Golfa la impresionante película Ciudad de Dios, el debut en la dirección del director brasileño Fernando Meirelles.
Como en el cine de Scorsese, la película nos muestra la vida en los bajos fondos pero no de Nueva York. La acción se traslada a Río de Janeiro y vemos el auge del crimen organizado en una historia que empieza en los años 60 y acaba en los 80.

El protagonista Buscapé se empapa de este ambiente de crimen y violencia desde que empieza la cinta, a la tierna edad de once años. Sin embargo, a diferencia de la famosa película de Scorsese, Uno de los nuestros, no es un estilo de vida que el protagonista admita y tenga idealizado. Ray Liotta decía orgulloso en la cinta de Scorsese que desde niño siempre había querido ser un gangster . A pesar de que el ambiente en el que se ha criado lo hace candidato perfecto para ser carne de cañón, Buscapé intenta desmarcarse de todo este ambiente y quiere labrarse un provenir. De ahí el título del comentario. Algo de esperanza sí que tiene la película, porque al final llega a ser fotógrafo de prensa. La gente que conoció en la infancia en la favela y que está dentro de las bandas le permitirá ser un testigo excepcional de la guerra por el control de la droga y retratarlo con su modesta cámara de fotos.

En el otro lado, está Dadinho, un perfecto psicópata que comete su primera masacre con once años. No es que quiera ser un gangster, es que le encanta ver cómo salpica la sangre y gritar a sus víctimas. Cuando se hace mayor se convierte en Zé Pequeño y es uno de los grandes jefes del crimen organizado. Zé Pequeño es brutal y disfruta causando sufrimiento. Como un Rajoy cualquiera, al final acaba recogiendo la misma violencia que él mismo ha sembrado.

Pese a estos dos personajes tan opuestos, tampoco hay una distinción tan clara entre buenos y malos y hay muchos tonos de gris. Hay buenos que no son tan buenos y malos que no son tan malos. El mejor amigo de Ze Pequeño, pese a que puede ser tan sanguinario como él si se lo propone, es quien le mantiene a raya y a menudo le refrena en sus salidas de gatillo fácil. También está el personaje del conductor de autobús, que se presenta como héroe cuando trata de vengarse de las personas que violaron a su novia y acaba atrapado dentro de la espiral de violencia, convirtiéndose en un peón de las bandas rivales en su guerra contra Pequeño.

Muy violenta pero muy real, con un ritmo frenético que no da ni un momento de respiro. Es una perfecta actualización a los tiempos modernos de las viejas películas de gángsters americanas. Dicen que es imprescindible verla en versión original, aunque nosotros nos tuvimos que conformar con la versión doblada.

martes, 27 de mayo de 2008

Shakespeare connection

Propone: José Antonio
Comenta: PepeEl lenguaje gira y gira y se retuerce,sin posibilidad de redención para la verosimilitud. ¿Pero quien quiere verosimilitud teniendo belleza? ¿Para qué narices vas a pedirle agua a tu churri si puedes decirle “sé veloz como Mercurio y con la gracilidad de Diana porta el tesoro del reino de las Ninfas oh dulce como tarde de estío”?

Por otro lado, los temas elevados y banales no existen. Son la misma cosa. Los culebrones de sobremesa y los grandes clásicos salen del mismo sitio, hablan de los mismos temas. “La diferencia es el arte”, escribió Irvin que escribió Garp. El talento, podríamos decir. La forma, pero no sólo. El contenido da la importancia, es la forma la que consigue la emoción. No puede haber estética sin ética, nos decían. A mi el silogismo me funciona en simetría: Sin estética,no hay ética que valga. El arte, como escribió Irvin que escribió Garp, es eso que combina forma y contenido, ética y estética. Y cuando sale bien es milagroso. Es grandeza. Y en el siglo XVI hubo un inglés al que le salía bastante a menudo.

El fulano se llamaba William Shakespeare, y dice el tópico que si hubiera nacido en el siglo XX hubiera sido guionista de cine. Majaderías, seguramente. Los si fuera (que me perdone Rafaella) son sandeces, pero una cosa es verdad: es quizás el autor clásico más adaptado, sus historias aparecen una y otra vez, abierta o veladamente. Y es que es algo más que gente declamando en mallas. Es contemporáneo, es moderno, precisamente porque es clásico, porque es atemporal.


Y así hemos cerrado una trilogía (una tetralogía, si contamos la proyección fuera de concurso de Mi Idaho privado), dedicada a adaptaciones de obras de Shakespeare, de las más canónicas (Brannagh), a las más audaces (Gus Van Sant), pasando por la mezcla respetuosa (Welles) y acabando con este Forbidden Planet (Fred M. Wilcox, 1956), que adapta La Tempestad situándola en un futuro de naves espaciales, muchachos multihormonados, muchacha con ganas de experimentar, robot michelinoso y viejo científico loco y mentalista. Como curiosidad no tiene precio. Lástima que la diferencia sea el arte. Encanto tiene.


viernes, 23 de mayo de 2008

Las amistades peligrosas

Propone: Pepe
Comenta: Laura



En 1988 Stephen Frears, siguiendo un guión impecable de Christopher Hampton, basado a su vez en la novela epistolar de Choderios de Lacios, nos cuenta en imágenes una magnifica historia…

Señoras y Señores, se levanta el telón!!

Los últimos ensayos frente al espejo y la ficción de una ficción. Mentir, fingir, sufrir tras bambalinas cual payaso de circo. Dar excesivo poder al ego y convertirse en Gregorio Samsa, dejando las blandeces aparentemente a salvo bajo un caparazón de control y limitación. Ser prisionero de uno mismo. Victima y verdugo, degollando a propios y ajenos en un combate en el que el arbitro-campeón lucha contra ciegos.
¿o no…? El combate pasa a ser sangriento cuando el luchador no es ciego y busca los pliegues débiles del caparazón y hiere mortalmente antes de teñir de rojo el ring.

El caparazón se rompe, y las blandeces desmaquillan al personaje frente al mismo espejo ante el que ensayaba su fortaleza.

Quizás eligió el personaje equivocado, tal vez, uno no puede elegir movido por la debilidad que provoca el ego.

Una historia redonda…espectacular.



miércoles, 21 de mayo de 2008

El buen marxismo

Propone: Belén
Comenta: Juli




Y no se trata de una gansada, ya que no hablamos de esa ideología polémica que tuvo su auge y su decadencia en el siglo pasado, sino del humor de los Hermanos Marx, que nos dio una noche de carcajadas con su Una noche en la ópera. Se trata de las aventuras de unos personajes estrambóticos embarcados en el mágico mundo de la ópera y en un trasatlántico camino de Nueva York.

Y es que resulta que hay unos señores en Europa que actúan en óperas y la señora mayor obesa y ricachona que sale en todas películas de los Hermanos Marx (Margaret Dumont), se ve enredada por Groucho, como en todas las películas de los Hermanos Marx, para que financie espectáculos operísticos en Nueva York. Así es como contratan, desde la parte contratante de la primera parte a la parte contratante de la segunda parte, que es la novia del guapo de la saga familiar y parten rumbo a Nueva York con el susodicho guapo, el mudo y el comedor de spaguettis de polizones.

Como tales, se encierran en un camarote pequeñito donde se supone que duerme el del mostacho pintado estilo Cachuli. La estancia es algo así como una alcoba en uno de los minipisos de la Trujillo, y de repente, empiezan a llegar personas con los más estrafalarios motivos: que si tienen teléfono (he de señalar a los jóvenes lectores que aún no existían los móviles), que si donde está mi tía, que si soy el fontanero y vengo a sanear la instalación... ¡Y porque tampoco existía Telepizza, que si no, también hubieran venido!

Esta escena es muy famosa y tiene hasta su propia frase célebre: Más concurrido que el camarote de los Hermanos Marx: pues era ese, y es este:



Tras las carcajadas que este suceso provocó en la audiencia de la sesión Golfa, vino un momento de relax para el cigarrito y tal con momentos de música: los Marx cantan, menos el mudo que toca el piano y el arpa y Groucho, que solo afina sus cuerdas vocales para decir tonterías.

Y asi, entre gansada y gansada, llegan a Nueva York, ganan los buenos y el guapo liga con la protagonista que ya era su novia cuando empezó la película.


sábado, 10 de mayo de 2008

Dos licenciados con distinta profesión: Roger Corman versus José Luis Moreno.


Propone: Julián
Comenta: Iván

Una vez, al filo de una lúgubre media noche, mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido, inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia, cabeceando, casi dormido, oyese de súbito un leve golpe, como si suavemente golpearan contra el cristal de mi televisor, donde surgió un rumor quedo ¡TOMA MORENO! El grito de un cuervo, el del Moreno.
El cuervo de Poe reencarnado en Rockefeller. Corman es conocido por su increíble capacidad para hacer películas de bajo presupuesto y no perder dinero. Al igual que nuestro insigne médico; cada programa que produce termina siendo una noche de fiesta. A los cuervos le gustan mucho los objetos brillantes.

El ingeniero y el ventrílocuo son capaces de jugar en el lodo y salir sin rastro de mancha. Ya sabéis que José Luis es productor de otra cultura con igual éxito, y de la cámara de Roger surgieron insignes directores y actores.

En fin Pilarín, la peli está basada en un poema de Edgar, y tiene ese queseyoqueyoquese de lo cutre, que enternece.

Si hay algo exótico en todo esto (aparte de los increíbles jerséis de Moreno) son los efectos especiales del cuervo, el magnífico trabajo del director de fotografía, y la introducción de vuelo de cámara en 180º.

lunes, 21 de abril de 2008

Toscanos y Samurais

Propone: Laura
Comenta: Miguel

Nunca pensé que mis mini vacaciones en la Toscana me fueran a dar la clave para hacer mis deberes del golfa, “comentar la película Zatoichi”, escrita y dirigida por Takeshi Kitano, y mucho menos que este viaje lograra que me reconciliase con los Italianos; todas las ciudades que he visitado (Florencia, Luca, Siena y Pisa) tienen un denominador común: su inmensa belleza. Da igual que se trate de un edificio académico como de la modesta casa de un agricultor, una pareja vestida de punta en blanco o un grupo de escolares con los pantalones rotos, una exquisita copa de vino o un simple vaso de agua, son ciudades hermosas porque todo lo que contienen es hermoso.



Pero un amigo nos advierte “no os dejéis engañar por las apariencias, los italianos no son mas que fachada, se gastan todo el dinero en ropa y en el coche, luego viven con lo mínimo, prácticamente no comen, por dentro están huecos”. En un primer momento pensé que la escasa alimentación podría ser la causa de que cupiesen en una ropa tan estrecha, pero después de reflexionar sobre el tema me di cuenta de algo importante, que es imposible que la apariencia de las cosas sea ajena a su contenido. Si nos preguntaran sobre la película Zatoichi, podíamos decir que trata de un ciego justiciero en un mundo corrupto, o sobre los deseos de venganza de dos herman@s, o sobre un Samurai mercenario que intenta sobrevivir con su enferma esposa… Tendemos a dotar de contenido al film porque en el fondo nos asusta admitir la verdad, que la elegancia y la belleza que desprende pueden ser un fin en si mismo, y si nos asusta es porque no entendemos que la única forma de alcanzar ese estadio (la belleza), es comprender la esencia misma de cada acción y despojarla de todo aquello que le es ajeno.

jueves, 10 de abril de 2008

¡¡¡¡¡Melooooneeees!!!!!

Propone: Iván
Comenta: Juli

Y me refiero a los de verdad, no a los que yo mismo pensaría que me refiero viendo el título del artículo.


Y es que Iván nos trajo como más reciente aportación suya al golfa una película sobre un vendedor ambulante titulada El mercader de las cuatro estaciones, de Rainer Werner Fassbinder, un alemán prolífico que entre 1966 y 1982 firmó 43 obras, tanto para cine como para televisión. Hay una web en español bastante completa e interesante sobre este señor: http://www.rafamorata.com/fassbinder.html


La película habla de los prejuicios de la clase media alemana de su época, y de unos burgueses venidos a menos que se avergüenzan de que un miembro de su familia tenga un medio de vida no acorde a su posición. Es en torno a este hecho donde Fassbinder construye su crítica social con una película comprometida.

La moraleja de la historia está muy clara: si al volver de la mili te metes a policía, no dejes que una guarra te la coma en la oficina, o te pillará tu jefe y te echará, acabarás alcohólico y con un infarto, echando de menos a tu gran amor de juventud, tendrás que dedicarte a vender fruta del tiempo con un carrito por las calles, tu mujer estará tan insatisfecha que te pondrá los cuernos y, paradójicamente, cuando las cosas empiecen a ir bien, preso de una horrible depresión, morirás.

Pero, ¿qué pasa si no puedes aguantar la pasión y el morbo que te produce la voluptosidad insinuante de la señorita coqueta a la que tomas declaración? Al menos ten la prudencia de cerrar el pestillo de la puerta, coño, que pareces gilipollas.

miércoles, 9 de abril de 2008

Ánimo, Gilbert!

Propone: Miguel
Comenta: Pepe



Hay veces en la vida que aquello que más queremos es lo que más daño nos hace, aunque no lo sepamos. Hacemos las mismas cosas una y otra vez de manera automática. Me levanto, voy al trabajo, me tomo una caña, veo la televisión, me acuesto. Y vuelta a empezar. Rutina creo que lo llaman. Vacío, en ocasiones. Dicen que corremos sin parar, que siempre vamos con prisas, porque la capa de hielo sobre la que corremos es demasiado fina. Si nos paráramos a reflexionar, se resquebrajaría y nos hundiríamos, sin remedio.

A Gilbert le pasa algo parecido, sólo que él no puede correr, porque todo a su alrededor es tan pequeño que a los pocos pasos se saldría del pueblo. Su rutina consiste en dedicar toda su vida a su familia, aquello que más quiere, aquello que más daño le hace. No puede escapar, porque ni siquiera sabe que pueda haber una escapatoria. Así que se siente vacío y sospecha que su vida es una mierda.

Menos mal que llega Juliette Lewis, con sus vestiditos sueltos y sus labios encarnados, icono de los noventa como ella sola, para enseñarle que su vida efectivamente es una mierda y que puede hacer algo por cambiarla. Pero puede ser que sea demasiado tarde. Todo está tan viciado, todos tan prisioneros, que al final el úncio cambio posible es el cataclismo. Hete aquí el fuego, la destrucción de la que sin embargo surge la esperanza.


A quien ama Gilbert Grape (Lasse Hallström, 1993) habla sobre la familia, la dignidad, el aburrimiento vital, el amor, la América profunda; y lo hace con sencillez y delicadeza. Consigue emocionar.