Comenta: José Antonio
Un buen día Iván nos sorprendió en el Golfa con “Desayuno con diamantes” y creo que fue de las últimas veces que puso clásicos. La verdad es que llevo tiempo queriendo hacer este comentario, pero me daba un poco de apuro porque ¿qué se puede aportar a una película tan conocida como ésta de la que se ha dicho todo? Hoy en nuestra sección Golfa Remember repasamos el clásico título de Blake Edwards y Autrey Hepburn. Aunque la verdad, al ritmo que van los comentarios últimamente todas podrían entrar ya en la categoría de Remember.Es la quinta película de Edwards y todavía no se había especializado en la comedia. Más bien podría ser considerada un dramón, pero hay quien la cataloga como comedia romántica. Se podría decir que “Desayuno con diamantes” es la película del glamour. Autrey Hepburn con su vestido negro largo y sus cigarros con boquilla larga; el tema “Moon river” de Henry Mancini; y la base literaria de Truman Capote forman ya parte de la historia del cine.
Pero cuando se mira de cerca, las cosas no son tan “glamourosas” como parecen. Hepburn vive la noche y busca casarse con un millonario que le arregle el porvenir, mientras trata de ser una persona libre y sin ataduras. El chico de la película es George Peppard (en su juventd intérprete de excelentes películas y en su madurez jefe del mismísimo Equipo A), el vecino de arriba. Escritor del montón que trata de ganarse la vida con el noble oficio de la pluma. Por eso, tiene que sacarse un sobresueldo siendo el gigoló de la mujer de un millonario. Dos personajes que viven al margen de la sociedad que tratan de sobrevivir de las migajas que sacan por ofrecer sus encantos.Una mención especial se merece el vecino japonés del edificio, que padece todos los inconvenientes de tener a una vecina tan cabeza loca y que interpreta Mickey Rooney. A Edwards siempre le gusta introducir el personaje patoso y cómico en sus películas y de ahí nacería el Inspector Clousseau, un papel que al principio iba a ser secundario. Pero eso, es otra historia. El vecino japonés es el Clousseau de esta peli.
El personaje de Autrey Hepburn con 14 años se fue de casa, una modesta granja, donde había acabado casada con un maduro granjero para cuidar a todos los hijos de éste. En el fondo vive por y para mantener a su hermano pequeño Fred, que no sale en la película y de quien sabemos que está en el ejército. Además de las propinas que se saca en el tocador, de vez en cuando hace de correo para un capo mafioso en la cárcel, al que va a pasar “el parte meteorológico”.Alocada, neurótica, desquiciada, egoísta, dulce, angelical, histérica, desequilibrada. Por todas estas fases va pasando su personaje, aunque no necesariamente por este orden. A primera vista, parece una diosa inalcanzable. A medida que te acercas ves sus defectos, alguno de ellos harían salir corriendo a más de uno. Es lo que tiene el amor, te enamoras tanto de las virtudes como de los defectos, porque al fin y al cabo estos defectos son los que nos hacen a todos humanos. ¿No? “Te crees libre pero lo que te has hechos es una jaula tan grande que no puedes ver los barrotes”, le reprocha el chico de la peli en el climax de la cinta. 




