

Este otro es un mecánico que se enrolla con la novia de un mafioso, también la srta Arquette, no sabemos si antes o después de aparecer en la cárcel, o de si es la misma que se casa con el tocador del saxo.
Un grupo de amigos se reúne cada semana para poner una película, que siempre es una sorpresa salvo para el que la elige, desde diciembre de 2005.


Este otro es un mecánico que se enrolla con la novia de un mafioso, también la srta Arquette, no sabemos si antes o después de aparecer en la cárcel, o de si es la misma que se casa con el tocador del saxo.

Poco antes de ser madre, Belén quiso compartir con nosotros en el Cinegolfa el tipo de películas que le va a tocar ver durante unos cuantos años a partir de ahora. El título elegido fue “Vecinos invasores”, una cinta de animación por ordenador, de ésas que tan de moda está en la actualidad. Los taquillazos del cine de Pixar y Shrek han provocado que prácticamente casi todo el cine de animación se haya pasado a este formato digital. “Vecinos invasores” no puede encuadrarse como una de las obras cumbres de este género, pero es una película muy amena y divertida. Precisamente, su gran virtud es la falta de pretensiones que tiene, salvo la de hacer pasar un rato divertido al espectador. Y tener a la gente casi una hora y media entretenida y riéndose no es una tarea sencilla precisamente. No hay nada que dé más vergüenza ajena que cuando alguien está intentando hacer reír al auditorio y no logra arrancar ni la más mínima sonrisa. Afortunadamente, éste no es el caso.

“Vecinos invasores” es una película producida por los estudios Dreamworks de Steven Spielberg. Los animales de un bosque estadounidense despiertan a la llegada de la primavera para descubrir que les han construido una macrourbanización de bungalows. Las incomodidades que esta nueva situación genera y las manipulaciones de un mapache un tanto estafador al resto de los animales para que ayuden a saquear las casas de los humanos son la base del argumento. Un cierto mensaje ecologista, diálogos muy frescos y gags sin parar se suceden a ritmo de vértigo, dejando un buen sabor de boca al espectador. Peor puede ser que te toque llevar al cine a tu hijo la versión en imagen real de “Scooby Doo”.

El doblaje de esta película generó cierta polémica, porque se recurrió a personajes populares para poner las voces en castellano de los protagonistas, prescindiendo de actores de doblaje profesionales para los principales papeles. Bruce Willis, William Shatner (el clásico capitán Kirk de Star Trek) y la cantante Avril Lavigne eran algunas de las voces de los protagonistas en la versión original. Para España se recurrió a los actores de Aquí no hay quien viva, El Neng y el galán de “Pasión de gavilanes” Michel Brown. Este tipo polémica subsiste hoy en día cada vez que se tiene que estrenar una película de este género. Pasó con “Monstruos contra Alienígenas”, y me da que pasará con “Up” cuando llegue a nuestras pantallas el 30 de julio.

Hace mucho tiempo, Pepe nos trajo esta película de Frank Capra, que resultó no ser de lo más destacable de su filmografía. Gary Cooper es Juan Nadie, un don nadie siempre tristón, fruto de la rabieta de una periodista, Barbara Stanwyck, que escribe un artículo justo cuando le notifican su despido, y que resulta ser una especie de best seller de la información diaria. El artículo alude a una persona, ficticia en la mente de la periodista, que se va a suicidar en Nochebuena, y se convierte en real al contratar a un mendigo: el sr. Cooper. Eran tiempos de crisis, cuando el país aún no se había recuperado del crack del 29, y uno era capaz de vender su alma al diablo por un plato de lentejas.
Pero siempre hay personas que en vez de lentejas tienen jamones de Jabugo a tutiplén, y además, más que jamones, lo que más tienen son ansias de poder y dinero. Es lo que pasa con el nuevo dueño del periódico, que ve en el personaje un filón para hacer carrera política, y así, se aprovecha de la integridad y los valores de Juan Nadie para medrar._06.jpg)
La película en sí ha envejecido mal, ya que no consigue ni hacerse creíble ni conseguir las notas sensibleras de la gran “¡Qué bello es vivir!”, aunque lo intenta.
A favor de la película puede decirse que introduce un gran debate, que seguro que se va a ver reflejado en los comentarios a esta reseña, concretamente, con un comentario de José Antonio, una respuesta por mi parte, y quizá algunas palabras de Pepe. El tema de discusión es cómo la prensa puede manipular las masas, cómo las masas pueden reaccionar ante la indolencia de los poderes del Estado y cómo los políticos ven el filón, se meten por en medio y lo enmierdan todo.
Veamos el discurso radiofónico del Señor Nadie: