Propone: David.
Comenta: Iván.
Monas y monos opónganse cómodos. Comienza la función, arriba: el telón (¿social?) Tras el espacio la pared. Es decir, la séptima nota. Sí: afirmo. Parece más fácil y no es menos arte. Sobre la película, su propio color: gris. La venganza es difícil aliada, el corporativismo peor consejero. Del final, cuestión de pasión, uno que dice, el otro que cuenta. En fin, truco o trato. Envidiamos al murciélago, ya sabéis (sólo se escucha a sí mismo). Para defender al personaje, este texto. Franky me habla desde el cielo: my wayyy, my wayyyy. Respeto al fantasma y a su actor.
El primer arquitecto: un mono apropiacionista.
(Caminaba casi erguido, al contrario que su índice, y señalo peludo una grieta entre las rocas. Un agujero transformado en hogar, al ritmo de una idea convertida en señal, la de su dedo, sin planos ni ecuación. Esa cueva se convirtió en protección del clan y ese mono delator obtuvo la gloria y la logia)
El primer artista: un mono apropiacionista.
(Caminaba casi erguido, apoyó peluda su mano en la pared. Una huella convertida en símbolo, sin lienzo ni pincel, al ritmo de una idea convertida en señal, la de su mano. Esa imagen se convirtió en protección del clan y ese mono delator obtuvo el cielo y la gloria)
Lo demás está todo escrito, queremos ser homo sin dejar de ser mono y aspirar a ser sapiens sin esperar a ser homo. Ego (yo) te absuelvo.
Del resto de la peli: una loca poseída, un martillo percutor y un lago negro/lago blancorrrrr.