viernes, 16 de noviembre de 2012

Una película no tan ejemplar

Propone: David
Comenta: José Antonio




Hace poco que se han cumplido 20 años de los crímenes de Alcàsser, donde tres jóvenes fueron brutalmente asesinadas. El principal sospechoso, Antonio Anglés, se dio a la fuga sin que nadie sepa dónde se ha metido. Pasado tanto tiempo, el juez del caso ha empezado los trámites para declararlo prescrito, lo que supone que si Anglés apareciera de nuevo ya no se le podría acusar por estos crímenes. Al hilo de esta noticia, en la sección de comentarios de la web de un periódico, un lector decía indignado que en Estados Unidos esas muertes jamás prescibirían y serían perseguibles siempre. Me llamó la atención porque para denunciar las deficiencias del sistema de justicia español ponía como ejemplo al país que más películas hace dedicadas a denunciar la ineficacia del sistema. En todo este tipo de películas, suelen aparecer jueces y fiscales conspirando para soltar a los culpables y joder a sus desprotegidas víctimas, animando a todo hijo de vecino a que se tome la justicia por su mano y se líe a tiros por la calle. Y así, tras esta larga introducción, llegamos a la película que nos toca comentar hoy, “Un ciudadano ejemplar” que nos trajo David a nuestro Cineclub, una historia que precisamente habla de  este tipo de cosas.


Dirgida por F. Gary Gary, especializado en thrillers comerciales, está protagonizada por Gerard Butler y Jaime Foxx. En ella, el “ciudadano ejemplar” del título es un hombre que ve cómo los acusados de matar a su mujer y a su hija se van de rositas por culpa de un fiscal que hace un pacto con el abogado de uno de ellos. Diez años después, el indefenso ciudadano iniciará una despiadada venganza de la que no se librará nadie que haya tenido algo que ver con esa farsa de juicio. Diez años porque es el tiempo que el guionista ha considerado razonable para que el protagonista tenga tiempo de planificar su meticulosa venganza. La película intenta ir un poco más allá de ese mensaje con cierto tufo fascistoide de un sistema de justicia demasiado blando, al colocar al ciudadano vengativo como otro peligro público que puede ser más peligroso que los asesinos de los que se venga. En ocasiones, no sabes si te están contando la historia del ciudadano vengativo, o la del fiscal a quien acosa un psicópata, porque no terminan de decidir con qué carta quedarse. En su afán por los giros inesperados y rizar el rizo, la historia pierde toda la credibilidad y en algunos casos llega a dar carcajadas hasta alcanzar el grado de gran astracanada, pretendiendo solamente dar espectacularidad. Uno de sus principales problemas es que ni el director se toma en serio la historia que está contando, aunque en todo momento intenta mantener un discursito solemne. Siguiendo la lógica de su guión parece que el protagonista ya tenía planeado que algún día alguien pondría esta peli en nuestro cineclub, por lo que se haría el comentario en el blog y así él podría venir a por mí para ejecutar su venganza.


Así que si queréis historias de venganza, os recomiendo revisar “Oldboy” y hacer el correspondiente comentario en la sección Remember. O incluso, “La venganza de Don Mendo”, en la que el título lo dice todo.

3 comentarios:

pepe dijo...

Llevamos unos días sin comentarios, porque quizás "sin comentarios" sea lo mejor que se puede decir de esta película.

JULI dijo...

Yo ya no me acuerdo de nada de esta peli, y eso que pensaba que me había parecido entretenida. ¡Lo que son las cosas!

Rubén dijo...

Es que no sabes de qué lado ponerte: si del matón al que no le hicieron justicia o del picapleitos trepa.