martes, 13 de octubre de 2009

Puro Teatro



Propone: Nando
Comenta: Pepe

Especie de manifiesto perrofláutico, Noviembre, la segunda película de Achero Mañas como director, acaba con una frase impresa en pantalla, en letras blancas sobre fondo negro, clara y contundente: “El arte es un arma cargada de futuro”. Al señor Mañas se le olvida, sin embargo, aclarar que es una cita, convenientemente maquillada, del aforismo de Antonio Machado que dice aquello de “La poesía es un arma cargada de futuro”. En mi opinión, este hecho, seguramente fortuito, resume a la perfección el espíritu de toda la película y la sensación que a mi me dejó su visionado. Es decir, nos vende, como si fueran nuevas, cosas que ya hemos visto antes. Pero eso sí, ordenadas y adornadas con cierto talento, cosa que salva la película de ser otro molesto refrito de tópicos del mundillo antisistema.
Así pues, lo mejor de la película es, a mi entender, la manera en que está contada, mezclando la acción que tiene lugar en el presente, contada a la manera clásica, con unas declaraciones directamente hechas a cámara por los personajes, en el futuro, más envejecidos, que son las que van haciendo avanzar la historia. Un recurso que Achero Mañas ya había ensayado en su muy recomendable cortometraje “Cazadores”. La banda sonora, con un tema principal de aires circenses pero melancólicos, también es de lo mejorcito. Las interpretaciones son solventes, tanto las de los mayores, con Juan Diego a la cabeza, como las de los jóvenes, entre los que destacan Ingrid Rubio y Oscar Jaenada. En resumen, el aspecto está muy cuidado y bastante bien logrado. Otra cosa es que yo, y esto es una opinión personal, me crea una sola palabra.

La película narra la formación de una compañía de teatro por parte de un grupo de estudiantes de arte dramático, que pretenden llegar al público que no va a las salas, y remover sus conciencias. Para ello salen a la calle a hacer sus espectáculos, por los que deciden no cobrar nunca, y acaban creando una nueva forma de representación, lo que llaman “teatro documental”, que consiste en confundirse con la realidad hasta el punto de que el público no sepa dónde acaba el teatro y dónde empieza la vida. La historia del grupo, llamado “Noviembre”, es sobre todo la historia de su líder, Alfredo, que irá radicalizando su pensamiento a medida que avanza la película, hasta que al final la situación se vuelve insostenible. Finalmente el sistema puede más y, otra vez, acaba con la utopía. Es triste, pero previsible, porque es que, estimado Sr. Mañas, si un tío se cuela en el escenario del Teatro Real en presencia de los Reyes y desenfunda una pistola, lo que viene a continuación no es el fin de la utopía o el retrato de la maldad de un sistema que persigue y elimina el pensamiento libre, es lisa y llanamente sentido común.

Efectivamente, el arte es un arma cargada de futuro, como ya sabía Machado hace cien años, pero cuando alguien se empeña en decirlo y reiterarlo como ocurre en este caso, el arte no cumple esa función. El artista comprometido es, desde mi punto de vista, aquel que no vuelve la espalda a la realidad e intenta mostrarla con toda su crudeza, y eso ya es bastante denuncia, suficiente compromiso. Un ejemplo soberbio de ello nos lo dio el mismo director en su primer film, El Bola. Lo que hace aquí es otra cosa. Es, dicho llanamente, hacerse el guay. Es una pose. Es puro teatro.

3 comentarios:

JULI dijo...

Pues a mi esta película me pareció un puro tostón. Mi sensación al verla era la de querer cambiar de cadena. Lo mejor de la película es que era finita y al terminar la proyección se encendieron las luces y me pude ir a dormir.

J. Antonio dijo...

Me encantó el tono de documental de la película, que hace que pienses que esté basado en hechos reales.
No me termina de convencer las pretensiones artísticas que persiguen los personajes. Esto es una valoración mía sobre sus motivaciones, que no tiene nada que ver con lo que me paración la película, que me encantó y me sorprendió. No creo que lo que ellos hagan cambie el mundo. Es algo curioso, pero como experimento. Los experimentos a veces necesitan resultados. Lo que los protagonistas no saben ver es que se han quedado estancados en una situación que no les va a llevar a algún sitio. No pueden estar eternamente con el proyecto de prácticas de la Universidad. Tienen que madurar como artistas y empezar a hacer obras de más calado.
El comemtario muy bueno.

RADIOBOY dijo...

No soporto a los perriflautis, y menos que se les haga películas... ¡QUE HAGAN UNA DE MI JODER!

:)