viernes, 21 de diciembre de 2012

La leyenda del fin de la humanidad

Propone: Miguel
Comenta: Rubén




No creo que los Mayas vayan a tener razón y tampoco creo que el 21 de diciembre de 2012 se acabe el mundo. Quizá los vecinos de Jaén, que llevan cuarenta terremotos en tres días puedan intranquilizarse un poco, pero estoy seguro de que allí nadie con un mínimo de formación espera el fin de nuestro planeta, aunque quizá estén alerta ante un temblor que pueda causar daños y espero fervientemente que no se produzca y si desgraciadamente acontece, que no sean cuantiosos esos daños y que no haya pérdida de vidas.

Hoy vamos a hablar de otro fin de la humanidad, el que recrea la película Soy Leyenda. Pero hay que matizar un poco sobre qué versión, pues la película así titulada es la tercera adaptación cinematográfica de la novela homónima de Richard Matheson. La primera versión es del año 1964, protagonizada por Vincent Price, con el título de El último hombre sobre la tierra; posteriormente, en el año 1971, se rodará la película El último hombre vivo, con Charlton Heston y finalmente, en el año 2007 se grabó Soy Leyenda, con Will Smith y que es la cinta que ahora nos ocupa.


Sus guionistas fijaron el fin de la Humanidad para 2009, en fechas próximas a las Navidades, pues un poco antes del solsticio de invierno, la doctora Krippin, intentando crear una vacuna que salvará a los seres humanos del cáncer, siembra la destrucción de nuestra raza. Ciertamente, muchas culturas que han tenido al Sol como referencia, especialmente todas las que tuvieron una religión solar, sitúan el fin del mundo en este día, pero antropológicamente hablando, el fenómeno responde al ciclo solar, a su observación y al renacer del Astro Rey que desde verano mengua hasta renacer y comenzar a crecer de nuevo. El festival del Sol Invictus en el calendario romano es una buena muestra de ello, “casualmente” se celebraba el 25 de diciembre. Y el fin de la era de los mayas seguro que es algo similar.


Ya sea azar del destino, casualidad de los guionistas o que ya en aquel lejano 2007 rondaba la idea del fin del mundo en estas fechas tan entrañables, lo cierto es que por culpa del virus de la Krippin, no se llegaron a celebrar las Navidades en paz y morimos el 90% de la población mundial. Bueno, morir, morir, lo que se dice morir va a ser que no, pues el virus mutado transformó al los supervivientes en una especie de vampiros zombies. Vampiros por un lado pues mueren en contacto con la luz, son fotosensibles; y por otro, zombies pues se alimentan de lo que pillan y han perdido cualquier rasgo de sociedad. Particularmente, sigo sin ver el rasgo zombie pero se comentó el día del debate.


Eso sí, las escenas de una Nueva York deshabitada durante el día, mientras el asfalto ha cedido ante el poder de la Madre Naturaleza, con animales sueltos por Madison Square impresionan mucho, aunque no me creo que en tres años los árboles puedan crecer tanto. Pero por muy bucólico e idílico que sea el paraje, un hombre solo durante tres años acaba volviéndose un poco rarito. Hablamos de tres años porque la línea temporal de la película no es cronológica ya que la película alterna acciones actuales con recuerdos del protagonista y tenemos como término ante quem 2009 y como post quem 2012. Y así llegamos en el hilo de la película hasta este nuestro año. El hombre solitario instala maniquíes para fingir conversaciones y su vida es muy rutinaria hasta que caza a la hembra alfa y enfurece al machito de la manada “zombivampírica” y se desencadena la ira.


Finalmente, la Humanidad se salva por el “Efecto Mariposa” pero no en el sentido en el que lo conocemos, sino por el que hay en la película. Y si quieres, querido lector, saber cuál es ese otro enfoque, tendrás que verla.

6 comentarios:

J. Antonio dijo...

Los zombis son un poco Playstation para mi gusto.

JULI dijo...

Pues el día de Navidad por la mañana vi a unos cuantas figuras humanas que se escondían del sol, olían mal y caminaban desacompasados.
¿Serían zombis?

J. Antonio dijo...

Si te quieren morder, sí

@pepsirvent dijo...

Me gustó más la idea de zombies party, donde a los protagonistas les cuesta diferenciar a los zombies porque se parecen sospechosamente a la gente que pululamos por ahí, como esos navideños personajes que se cruzó Julián el otro día.

Rubén dijo...

Pues espérate al 1 de enero y verás zombies de esos a montones, Julián.
Igual hasta a alguien conocido.

Sara dijo...

Me encanto tu reseña de la pleli, la verdad no sabia que era la tercera versión, tengo que ver las anteriores, del que antes era libro si lo sabia, y definitivamente lo voy a comprar.
P.D. te gustaría pasarte por mi blog y ver mi reseña de esta peli?
http://nubedepapelytinta.blogspot.mx/