lunes, 14 de enero de 2013

La picadura

Propone: Iván
Comenta: Esther



En memoria de mi querido Rafael Alomar Company...


Al estreno de esta película ya hace un par de años, no pude evitar hacer una breve anotación sobre ella, corta y hasta brusca, fruto del agudo alborozo que produjo en mi. Y es que fue tal, que ha hecho falta un segundo visionado y todo este tiempo para que pueda mirarla de nuevo.

Es esta una historia fílmica que se hace contigo de forma líquida: sin explicaciones ni razones lineales y subiendo la temperatura delicadamente hasta conseguir escaldarte de forma animal, sin que apenas te hayas podido dar cuenta de cómo lo ha hecho hasta que ya es demasiado tarde. Exactamente igual que el amor. Y eso sólo, dice ya tanto de lo extraña que resulta esta historia… del amor con el que se ha creído en ella y con el que ha sido narrada…


Hace unos días murió un gran amigo mío, alguien gracias al cual sobreviví durante quizá la peor época de mi vida, gracias a su atención, a su amor, a su … delicadeza. Su mirada sobre mí (Oh, la mirada del Otro que te crea…) me salvó la vida entonces, sin duda. Todavía no sé qué va a ser de mi de aquí en adelante sin su mirada...

No es posible entender el desgarro que siento sin el amor que contiene, no puedo digerir esta muerte inesperada sin asumir dolorosamente que rubrica el paso intenso y crucial de esta persona en mi vida. Y es que, la picadura del amor, que te noquea, que te rompe en mil pedazos como a tu cuerpo el orgasmo bajo el hombre que amas, sin permitirte ser ya la misma a partir de ese instante (porque es un solo un instante abrupto, como aquel que te quita para siempre, sin vuelta atrás, aquello que estaba...) ¿no es similar a la picadura de la muerte? ¿No son el amor y la muerte los dos extremos de un mismo anillo de Moebius? ¿No te crea igual la muerte que el amor? ¿No te libera de lo vano, de las interpretaciones superfluas, de lo instrumental o secundario en que la cotidianidad se enquista? ¿no te purifica irracionalmente hasta un extremo que parece intolerable?

- ¡IO SONNO L’AMORE! - truena la terrorífica muerte- Y Tilda Swinton corre envestida por su furor como si la vida se le fuera en ello... Porque la vida se le va en ello. Y solo pocos comprenden su urgencia. Surgencia.


16 comentarios:

Rubén dijo...

Yo también me subí a las cubiertas del Duomo de Milano para reflexionar, para tratar de entender un poco la vida.

Realmente bajas reconvertido.

J. Antonio dijo...

Tras leer el comentario, entiendo las pasiones que ha podido levantar la película al evocar unos recuerdos y una serie de vivencias personales. Y deben ser personales, porque lo que es en la película no los encuentro por ningún lado. Un claro ejemplo para mi de lo que es cine sobrevalorado. Si se hiciera una antología de películas sobre el amor, me temo que ésta probablemente se iría muy al final de la lista o se olvidaría. La crítica es exactamente igual a la coreana que vimos la semana pasada. Dos momentos muy buenos y ya está. Lo siento, pero a mi esta película no me ha despertado ninguna de esas pasiones. Y ya me fastidia porque yo cuando veo una peli, lo hago para sentir algo (a ser posible que no sea sueño).

@pepsirvent dijo...

Me encanta tu texto, esther, y mi opinión sobre la película está del lado de los que la sobrevaloran. El empaque visual de tan abrumadora elegancia y clase me conquistó como un ferrero rocher a los invitados de Isabel Prestley. Además, yo sí vi una profunda pasión en el personaje protagonista, un desgarro oculto bajo su enorme contención. Sólo una actriz de primera clase es capaz de decir tanto con tan poco, de hacernos saber que su personaje es frío por fuera, pero bulle por dentro. Un 10 para ella, de mi parte.

Dicho esto, la relación entre muerte y amor es lejana y muy tratada (me viene a la mente Ausiàs March, que decía que en nuestra otra lengua amor i mort se escriben incluso casi igual), pero yo aquí disiento. El soplo que arranca a Tilda Swington de su vida de moderación es un soplo de vida, el aliento de lo natural (de hecho no es casual que se vayan hacia donde la vida es más esencial, arriba a las montañas, en un símil muy Chaterley, si me permitís, un poco manido)y que al final (alerta spoiler) se escape literalmente de un panteón, de un cementerio. Y el aria de ópera de la que toma su título la película (y que aparece diegéticamente cuando los personajes ven un fragmento de Philadelphia (Jonhattan Demme, 1993) en la TV) dice "Io sono l'amore / Io sono la vita". Es decir, para mi todo indica que su escape es hacia la vida, desde la muerte en la que está instalada. El aliento vital es tan abrumador y mareante como una bocanada de oxígeno puro después de un ataque de asma, como ese orgasmo que cita Esther.

Por lo demás, hablar de amor y muerte me ha dado la idea para un comentario que tengo pendiente hace mucho tiempo, algunos podéis aventurar cual es, y que espero publicar pronto.

Ya me he enrrollado demasiado. Pido perdón!

Anónimo dijo...

En la vida el verdadero acto de amor es la muerte. Fdo:Iván.

Esther Marín dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Esther Marín dijo...

De acuerdo en todo, Pepe, y también Iván. Se trata de un vitalismo puro al estilo de D.H. Lawrence (para mi, uno de los que mejor y más claro ha hablado de AMOR con mayúsculas), como dices y también comenté en mi primera referencia a la peli. Recuerdo aquella escena del film de Pascale Ferran en que Lady Chatterly ve nacer unos polluelos y llora sin poder contenerse… o aquellas últimas páginas de la novela en que él le escribe sobre el amor que hay entre los dos como algo sagrado, como una llama de Pentecostés, como los copos de nieve aman la nieve, como un copo de fuego blanco bifurcado… Ah. Un vitalismo tan puro que me aguijonea con tal intensidad como solo recuerdo hacerlo a la muerte, o es por la muerte que no podría apreciar esa VIDA con tal intensidad… :)

Luis M. Álvarez dijo...

Amo esta película. Amo a Tilda Swinton. Amo la fotografía que sustituye al cuadro, el futuro se impone al pasado igual que el sentimiento a la razón. Amo a Marissa Berenson. Amo la emocional banda sonora de John Addams. Amo Gucci y la manera en la que Luca Guadagnino aprovecha los incidentes reales de la poderosa familia italiana para contar una pequeña historia de amor dentro de una gran guerra familiar. De la misma manera que pocos conocen la relación de esta familia con la película, a muchos pasa también desapercibido ese fragmento de Philadelphia que aparece en la película. No son ni Tom Hanks, ni Denzel Washington ni Jonathan Demme el origen de esta cita, sino el aria "La mamma morta", de la opera 'Andrea Chénier' compuesta por Umberto Giordano. Un fragmento que está en el origen del proyecto, junto con un cortometraje que el propio Guadgnino había realizado ya con Tilda Swinton.


Mataron a mi madre
en la puerta de mi cuarto;
Moría y me salvaba!
después, de madrugada
yo conBresi vagaba, cuando de pronto
un lívido brillo parpadeaba
e iluminaba delante de mi
la oscura calle!
¡Miro!
¡Ardía mi casa!
¡Y así quedé sola!
¡Y alrededor la nada!
¡Hambre y miseria!
¡La necesidad, el peligro!
Caí enferma,
y Bersi, buena y pura,
de su belleza hizo negocio,
¡un contrato por mi!
¡Llevo la amargura a todo el que me quiere bien!
¡Fue en aquel dolor
que a mi vino el amor!
Voz llena de armonía y dice:
"¡Sigue viviendo! ¡Yo soy la vida!
¡En mis ojos está tu cielo!
¡Tú no estás sola!
¡Tus lágrimas enjugo!
¡Estoy en tu camino y soy tu soporte!
¡Sonríe y espera! ¡Yo so el amor!
¿Es todo lo demás sangre y fango?
¡Yo soy divino! ¡Yo soy el olvido!
Yo soy el Dios que baja al mundo
del empíreo, y hace de a tierra
¡un paraíso! ¡Ah!
Yo soy el amor, el amor, el amor"
Y el ángel se acerca, me besa,
¡y es el beso de la muerte!
Mi cuerpo es de moribunda.
Conque tómalo.
¡Yo soy ya una cosa muerta!

JULI dijo...

Una película que desata pasiones, por lo que veo y por los comentarios que se hicieron tras verla.
La verdad es que me dan un poco de envidia todas esas sensaciones que muchos de vosotros experimentasteis, porque lo único que experimenté yo fue una invasíon de tedio.
Eso sí, tengo que reconocer que el post, e incluso también los comentarios sobre el mismo, me han gustado mucho más que la película.

J. Antonio dijo...

A mi también me encanta que os haya gustado la peli. A mi me pareció correcta, con un par de grandes momentos. No voy a decir que me pareció tediosa como dice Julián. Pero si tanto os gusta Lady Chatterley mejor que leáis el libro en vez de correros con sus sucedáneos. Y el aria de "La mamma morta" debe ser preciosa, pero no es algo compuesto expresamente para esta película. Tampoco creo haber visto a Ausias March entre el equipo de guionistas. Porque con lo que no estoy de acuerdo es que me intenten vender como caviar algo que solamente es tocino. (Y me encanta el tocino).

@pepsirvent dijo...

Perdona por citar cosas ajenas a la película, pero no creo que a estas alturas vayamos a empezar un debate sobre intertextualidad. Si sólo nos remitiéramos a la película no necesitaríamos blog, bastaría con un enlace a la ficha de IMDB. Y ese "mejor leeros el libro"...hacía siglos que no lo escuchaba. Menuda tontería. De verdad no te han suplantado la personalidad, Jose?

Por continuar, os recuerdo que a mi la última versión de Lady Chatterley me pareció poco atractiva, y sin embargo esta película sí me dejó patidifuso. Y también por el envase; que también importa que el producto, sea tocino o caviar, venga en una caja bonita.

Pero es caviar!!!!

Víctor dijo...

La acumulación ditirámbica (esto es un torpe intento de competir con "diegéticamente") de signos de admiración, Pepe, no añade fuerza persuasiva --más bien la quita.

Esta vez voy a estar de acuerdo con mis compañeros del fondo oeste. A la película en cuanto tal no le encuentro tantos méritos. Me parece que recurre sin más a un registro ya un poco manido. Las emociones que pueda remover son, efectivamente, algo muy personal, subjetivo, algo del orden de la propia historia individual que a mí no me puede alcanzar de la misma manera. Notable la actuación de la protagonista, estamos de acuerdo en eso.

Creo que sé a qué historia te refieres. A ver si me pongo las pilas y, si no estoy equivocado, te mando también mi versión, para complicarte tu vida de editor.

J. Antonio dijo...

Iba a esperar a que comentara alguien más, pero leyendo a Pepe me parece que se me ha entendido mal y tampoco es plan que el debate siga basado en cosas que no he dicho.
Vamos a ver. Citar a Lady Chatterley en una película, no la convierte en Lady Chatterley, ni tampoco en Madame Bovary. Homenajear a Visconti, no te convierte en Visconti.
Con semejantes referentes sólo puedes aspirar a hacer una obra maestra y si no llegas pues es normal que te dén de palos hasta en el carné de identidad por pretencioso. Disculpo más los fallos de otras obras inferiores porque el director sólo ha querido contar una historia y disfruta haciéndolo. Cuando sólo se hacen una monumental autocomida de polla pues me irrita y saco el hacha.

Esther Marín dijo...

Impresionante el poema, Luis! jooo quiero saber más!
<3

@pepsirvent dijo...

Víctor, eso de la acumulación ditirámbica me ha encantado, jajajaja me lo quedo como definición de mi estilo. En cuanto a la película que tenía en mente en mi comentario, creo que no es la que tenías tú. ¿Recuerdas aquella que tú querías defenestrar y yo salvar con tibieza? pues es otra.

José Antonio, ¿Que hay de malo en una monumental autocomida de polla? Quien pudiera jajajaja. No, en serio, podemos estar siglos discutiendo si es pretenciosidad o talento, entra en el terreno de lo opinable. Otra cosa es quien opine, pero tenemos la suerte de que por aquí la mayoría de opiniones está contrastado que son de calidad suficiente como para hacerles caso. Así pues, creo que estoy de acuerdo contigo en que lo personal entra en juego.

Pero es caviar!!!!!!!!!!!!!!!!

J. Antonio dijo...

Prometo que la volveré a ver por si me replanteo mi opinión. Al exponer lo de la autocomida de polla, sólo estoy explicando mi criterio de cosas que me irritan cuando veo una peli. Así al que sí le gustan esas cosas puede saber si la película le puede interesar o no. No me limito a decir que es buena y mala porque lo digo yo. Si tras el nuevo visionado, mi opinión no cambia, prometo que me enfadaré mucho. De momento, sigo pensando que el tiempo pondrá esta peli en su sitio.

P. D.: Cuando hablabas del comentario de esa peli pendiente, he pensado que hablabas de una mia. En ese caso, espero buenas críticas. Que lo sepas.

JULI dijo...

Desde luego, Io sonno l'Amore sale ganando por goleada en la comparación con la morfeística película de Lady Chatterley que ya vimos en el cineclub. Se podría decir que esta es una versión mejorada de una historia y de una estética parecidas.
¿A qué se parece más el tocino, a la velocidad o al caviar?