lunes, 5 de noviembre de 2007

Puesta al día

Como últimamente andamos un poco a salto de mata, nos hemos ido dejando en el tintero parte de este ciclo. Como estas pelis olvidadas entran en la carrera de las nominaciones, no sería justo que no hiciéramos ni siquiera una pequeña mención. En un par de posts nos ponemos al día, y ya nos ponemos con el séptimo ciclo, que os adelanto que empezó fuerte en el día de ayer. Pero antes acabemos con el sexto:

En Permanent Vacation, Jim Jarmusch nos muestra a un joven turista vital (según sus palabras, que dan título al film) que vaga por un Nueva York de aspecto postapocalíptico cruzándose con personajes enajenados por una supuesta guerra que no llegamos a saber si es real o fruto de la locura de los protagonistas.

Julián dijo de ella: “Para decir que es un bodrio tendría que ser larga, pero como es corta sólo diré que se me hizo larga”. En mi opinión no merece tanta dureza. En realidad no es más que un proyecto de fin de curso con más pretensiones que logros.

Sin embargo, El Séptimo Sello, de Ingmar Bergman, sí son palabras mayores. Es una sublime reflexión sobre la vida y la muerte, las diferentes formas de enfrentarnos a ella, y sobre si merece la pena tanto calentamiento de cabeza. Al final resulta que, como dice muy acertadamente el escudero del caballero protagonista: “por más vueltas que des, el trasero siempre lo tienes detrás”. Así es como una película que reflexiona sobre la muerte se puede convertir en una celebración de la vida.

La diferencia entre estas dos películas es la diferencia entre el querer y el poder.


1 comentario:

Pep dijo...

Más cosas sobre Bergman y El Séptimo Sello, que he encontrado casualmente por la www:

"La pequeña iglesia de Täby, población a unos quince kilómetros al norte de Estocolmo, tiene muchas cosas interesantes. Además de reconocerse su planta original del s. XIII, tiene un espléndido tríptico del s. XV y un púlpito del s. XVII, regalo del rey Carlos XI. Pero el caso es que también tiene 66 pinturas murales del s. XV, sobre todo con temas del Antiguo Testamento, obra del famoso Albertus Pictor, Alberto el Pintor. Una de esas pinturas, envuelta en la penumbra, es sólo visible al subir hacia el coro por una empinada escalera de madera, y mirar hacia arriba sobre la pared de la derecha. Representa a la muerte jugando al ajedrez con un caballero. De esta pintura, que Ingmar Bergman conocía muy bien, nació la inspiración que en su momento le llevó a hacer “El Séptimo Sello”:
"Cuando era niño acompañaba muchas veces a mi padre cuando tenía que ir a presidir el servicio religioso en las pequeñas iglesias aldeanas de los alrededores de Estocolmo. Mientras que mi padre predicaba desde el púlpito y la congregación de los fieles rezaba, cantaba o ponía atención, yo me concentraba en el misterioso mundo de la iglesia. Había pintados animales aterradores como la serpiente del paraíso, la burra de Balaam, la ballena de Jonás, el águila del Apocalipsis. Todo rodeado de un paisaje, celestial, terreno y submarino, hundido en una extraña belleza que, sin embargo, era bien conocida. En un bosque estaba la muerte sentada y jugaba ajedrez con el caballero.”
"La idea de “El Séptimo Sello” me vino contemplando los motivos de pinturas medievales: los juglares, la peste, los flagelantes, la muerte que juega ajedrez y las Cruzadas. Esta película es un intento de poesía moderna, que traduce las experiencias vitales de un hombre moderno en una forma que trata muy libremente los hechos medievales. En mi película el caballero regresa de las Cruzadas, como hoy un soldado regresa de la guerra. En el Medioevo los hombres vivían en el temor de la peste. Hoy viven en el temor de la bomba atómica. “El Séptimo Sello” es una alegoría con un tema muy sencillo: el hombre, su eterna búsqueda de Dios y la muerte como única seguridad."
Quizá hoy Bergman puede pensar que el temor terrorista ha sustituido al atómico. En todo caso, su historia ya es una clásica alegoría del hombre moderno que busca a Dios y se enfrenta con la muerte. Algo que viene a la memoria cuando se pasa por Täby y se contempla e imagina que en un bosque estaba la muerte sentada y jugaba ajedrez con el caballero."