
Ciclo: II
Propuso: Julián
Rememora: José Antonio
La tostada siempre se cae al suelo por el lado de la mantequilla. Cuando pises una caquita del suelo, lo harás cuando lleves chanclas y en el momento en que te doblas el pie en el suelo. Las llaves al caer acabarán colándose por el hueco del ascensor. Las monedas se te atascarán en el bolsillo en el momento que te toca pagar y esté el típico impaciente detrás.
No tengo muy claro si las siguientes situaciones son propias de la Ley de Murphy, o es un día cotidiano en la vida de Peter Sellers, un actor marcado por los dos personajes que le han hecho pasar a la Historia del cine: el inspector Clousseau y Hrundi V. Bakshi.
Golfa Remember tiene el placer de recordar hoy el segundo premio golfa a la mejor película: El Guateque, de Blake Edwards y del año 1968. Después de tantas semanas analizando la figura del héroe ahora tenemos a Hrundi V. Bakshi, interpretado por Sellers. Un tipo tan torpe y patoso que debe ser elevado a la categoría de héroe sólo por el mero hecho de tener tan dudosas aptitudes en la era de la competitividad, la perfección y de los cuerpos Danone. Bakshi es un desastre andante y donde su caballo pisa no vuelve a crecer la hierba.
He conocido gente que no soporta ver a alguien tan patoso y que no le hace ni puñetera gracia. En mi caso (y creo que en el de la mayoría porque la votamos para mejor película), me acuerdo de una frase de “Big Fish” que le viene como anillo al dedo. No es textual, porque la escribo de memoria, pero dice algo como esto: “En algunas ocasiones has escuchado el mismo chiste tantas veces, que deja de hacerte gracia. De repente un día, vuelves a escucharlo y recuerdas porque te divertía tanto y ríes como si fuera la primera que lo escuchaste”. Pues esto es lo que me ha pasado a mí con El Guateque. Tras haberla visto mil veces y haber llegado a pensar que estaba anticuada, aquella noche nos reímos a carcajada limpia y volví a acordarme de lo buena que era.
El argumento es de sobra conocido. Un actor hindú que actúa de extra en Hollywood arruina una gran superproducción al hacer gala de sus cualidades anteriormente citadas. El productor lo incluye en una lista negra para vetarle en cualquier película, pero se equivoca y lo incluye en la lista de invitados de la fiesta que va a dar en su mansión. Las meteduras de pata de Bakshi en la casa es la base de la historia, que van “in crescendo”. Vamos que cada vez las hace más gordas.
El argumento es de sobra conocido. Un actor hindú que actúa de extra en Hollywood arruina una gran superproducción al hacer gala de sus cualidades anteriormente citadas. El productor lo incluye en una lista negra para vetarle en cualquier película, pero se equivoca y lo incluye en la lista de invitados de la fiesta que va a dar en su mansión. Las meteduras de pata de Bakshi en la casa es la base de la historia, que van “in crescendo”. Vamos que cada vez las hace más gordas.
La película suponía el reencuentro entre Peter Sellers y Blake Edwards que llevaban años sin hablarse. Según cuentan en los extras del DVD, su enemistad vino tras las películas del Inspector Clousseau. El origen de esa enemistad fue el enfado interno de Sellers al verse superado por la fama que le causó ese personaje, cuando a él le gustaría más ser recordado por otro tipo de papeles, como los que interpretó en “Teléfono Rojo Volamos Hacia Moscú”, de Stanley Kubrick. Finalmente un día actor y director superaron sus diferencias y volvieron a juntarse para hacer una nueva película juntos, con un nuevo personaje tan torpe o más que Clousseau. Eso lo dejamos para el debate. Si lo hay.
La película está planificada como una historia de dibujos animados de la Warner con una sucesión de gags Es de destacar, que la película no tenía ni guión y en muchas ocasiones se recurría a la improvisación. Entre Sellers y Edwards iban explorando el decorado de la casa a ver qué nuevas ocurrencias podían hacer ese día. Donde esté esta improvisación que se quite la de “Shadows” (¿No, Juli?). La película además generó una innovación cinematográfica. Ya que El Guateque era sucesión de sketchs (en español, paridas), era vital ver cuanto antes cómo habían quedado las tomas. Por eso, Edwards incorporó unas videocámaras a las cámaras de cine, que permitían ver en vídeo en el acto cómo había quedado todo en una tele en el cuarto de al lado. Antes, hasta que no se reveleba la película no podía verse el resultado. En la era digital de hoy esta innovación puede parecer una tontería, pero entonces fue un avance revolucionario. No se trata para nade de la película insulsa que algunos pretenden describir. Hay de fondo una crítica a la superficialidad de Hollywood, con frases como “Nena, si no te acuestas conmigo tu carrera en el cine está acabada”, mujeres alcoholizadas y, eso también, camareros.
Así es como esta película, que iba a ser una modesta comedia y se iba improvisando sobre la marcha con un grupo de actores encerrados en una casa, se convirtió en un clásico de la comedia. El dúo Sellers-Edwards siguió trabajando tras su reconciliación con esta película, con nuevas entregas de la saga de La Pantera Rosa. Desgraciadamente, estas secuelas estuvieron por debajo de la calidad de otros trabajos anteriores.