
Con el calor del verano Amalia nos sorprendió en el Cine Golfa con «Los limoneros», una película israelí que vuelve sobre el conflicto de Oriente Medio y la cuestión palestina. Estamos en primavera e inexplicablemente, el comentario permanecía en el limbo de la lista de espera de próximos comentarios. Una historia sencilla, con metáforas poderosas, que ilustran un conflicto en el que los dos rivales están encantados de odiarse.
La historia transcurre en una zona de campo en Israel donde vive una viuda palestina, la señora Salma, dedicada a cuidar su campo de limones, que heredó de su padre y que es su único medio de subsistencia. La rutina se ve transformada cuando un día se instala el nuevo vecino en la casa de al lado, ni más ni menos que el ministro de Defensa de Israel. El nuevo vecino tiene un carácter reformista y basa sus decisiones en el talante y el diálogo. Ella tampoco es una militante a ultranza de la causa palestina, sólo es una señora que vive en el campo. El conflicto se genera cuando los responsables de la seguridad del ministro deciden que el campo de limones suponen un enorme riesgo para la seguridad de éste y proponen arrancar todos los árboles. Se inicia así una titánica lucha de David contra Goliath, la pobre viuda que busca que no le destruyan el huerto contra el todopoderoso estado israelí. Las dos partes en el conflicto siempre tratan de eludir la confrontación y se ven obligados a mantener sus respectivas posiciones obligados por las circunstancias. No hay buenos, ni malos.

Al final, sí voy a contar el final, así que quien no la haya visto que se salte al próximo párrafo... decía que al final el campo de limones acaba devastado, pero los jefes de seguridad no se ven satisfechos y deciden levantar un enorme muro entre las dos propiedades. Al final ambos acaban en lados del tablero que jamás se hubieran planteado. Sólo una cosa frena una implicación mayor por parte de ella, el fanatismo religioso. Ella es viuda y empieza a sentir una cierta atracción por su abogado. Sus propios paisanos no ven con buenos ojos esa relación y la cortan por lo sano.
Dirige el para mi desconocido hasta ahora Eran Riklis, en la que es su segunda película.