Propone: Lorena
Comenta: Juli

Con la llegada del cinemascope, a las grandes productoras de Hollywood les entró el capricho de hacer superproducciones, muchas veces superlargas, que casi siempre se tornaban en supernegocios. Con eso no quiero decir que sean películas a despreciar. Ni mucho menos. Muchas de ellas son grandes obras maestras, empezando por la primera, La Túnica Sagrada, de 1.953. Eran, por lo general, grandes obras épicas, con espectaculares paisajes y decorados gigantescos, sobre motivos histórico-religioso, bélicos, westerns, como el caso que nos ocupa, etc., películas muchas de ellas que "echaban" por la tele con dos grandes bandas negras horizontales bajo y sobre la imagen de la peli, y cuando uno le preguntaba a su padre el por qué, este decía que era por el cinmascope.
William Wyler dirigió así dos de sus obras más notables, Horizontes de Grandeza en 1.958, y la más oscarizada hasta hace poco tiempo, Ben-Hur, en 1.959.

En ambas coincide el protagonismo de un gran actor: Charlton Heston, aunque aquí queda relegado por un soberbio Gregory Peck. Ambos protagonizan el contraste entre el vaquero rudo y el refinado hombre de mundo. A nivel femenino, el duelo interpretativo es entre de la temperamental y caprichosa Carroll Baker, y la sencilla y alegre Jean Simmons, que será quien finalmente consiga conquistar al galán.

La historia que envuelve a los personajes es la típica batalla territorial entre dos propietarios: que si este ha movido el mojón de la linde, que si el otro me corta el agua para regar, etc. Bueno, en realidad eso es lo que pasa en mi pueblo, pero lo podemos extrapolar al ganado, al río donde beben las vacas y a la propietaria sin recursos para mantener su tierra y que sabe que si las vende se puede armar una gorda.

Pero esta película va más allá del western. Todo ese envoltorio de luchas rudas en una época y un lugar (el salvaje oeste), todos esos océanos de llanuras salpicadas por gigantescas rocas, no son más que el pretexto para tejer una historia donde sobresalen las complejas caracterizaciones de los personajes, sus conflictos internos, y en suma, los valores humanos que representan.