viernes, 21 de marzo de 2014

GOLFA DANCING (HE VUELTO)

Propone: Laura
Comenta: Juli


Antes de ver esta película no me gustaba el ballet. Pero tras la sobreexposición danzante que me supuso el verla, suscribo totalmente mi opinión anterior. No es que me salieran sarpullidos, pero durante el visionado albergaba la esperanza de que me venciera el sueño y no fue así. ¿Tendré la sensibilidad artística de la mona Chita? Por lo menos ella, en Tarzán en Nueva York, hacía maravillas con un pintalabios. Bueno, mejor voy a lo que nos ocupa y no me ando por las ramas (uy, qué ingenioso: ¡Tarzán y las ramas!).


Win Wenders rodó esta película documental en 2011 a modo de homenaje póstumo de la directora de una compañía alemana de danza contemporánea fallecida en 2009 llamada Pina Bausch, que debía ser muy importante en su ámbito profesional. Fue una de las precursoras de lo que se ha dado en llamar la danza-teatro, pero yo me hubiera pasado toda mi vida sin conocerla de no ser por la película que trajo Laura.
La película en sí es un recorrido de la vida de Pina a través de sus obras, que junto con los comentarios de los bailarines de su compañía nos muestra la semblanza de la artista retratada. Sin embargo, he de decir que a mí me pareció muy aburrida y me daba igual lo que pasara y lo que los personajes representaran, porque al ballet, sinceramente, nunca he conseguido seguirle el ritmo.


Sin embargo, tengo que reconocer que al resto del Golfa sí le podría resultar interesante cómo algunas secuencias podían interpretarse sin necesidad de palabras, como la chica del traje de flores y la máquina de chorro de aire, moviendo las hojas del otoño, en una alegoría del final de la madurez y el paso a la vejez, o al final de la película, la escena en que una bailarina echaba tierra sobre otra, podría ser la misma Pina escenificando su propio entierro.



Mención aparte merecen la música que acompañaba a las representaciones, que eso sí me gustó, con abundancia y variedad de estilos, la puesta en escena, brillante y muy trabajada, tanto en los espacios cerrados como en los entornos urbanos de Wupertal, su ciudad, y el vestuario, con sus luces y sus sombras, escenas con todos los personajes en tonos grises, excepto uno, destacando sobre el resto con una nota de color, y las bragas de las chicas que me recordaban los calzoncillos Abanderado de mi padre. Reflexión esta última que me retrotraía a los sábados de mi infancia cuando veía a mi progenitor deambular por el pasillo hasta el cuarto de baño con esa prenda, un pañuelo sujeto en la cintura con la goma de los mismos y una camiseta de tirantes a juego.

4 comentarios:

Esther dijo...

Jajajajajaja, muy buen comentario, Juli, tu espontaneidad es encantadora y la película, aunque no pude ir, la he visto y me apasiona, la verdad, el ballet ha sido parte de mi vida muchos años y recuerdo tener todos los músculos de mi cuerpo en tensión, ¡además de los anímicos!! a lo largo de toda la película... Una gozadaaaaa...

J. Antonio dijo...

Yo soy de la opinión de Pepe. En pildoritas de diez minutos, fascinante. Todo de golpe puede llegar a cargar un poco. Pero de todas maneras me gustó mucho más que otro documental de Wenders que padecí en el Golfa. El de la orquesta de salsa cubana.

Rubén dijo...

Os paso el enlace a la Wikipedia con el metro aéreo de la ciudad de Wuppertal:
http://es.m.wikipedia.org/wiki/Wuppertaler_Schwebebahn

Pep Sirvent dijo...

Pues estaba convencido de que mi opinión la había vertido aquí, pero se ve que no. Con tanto dispositivo uno ya no sabe dónde dice las cosas y a quien cosa que puede llegar a ser peligrosa.

El caso es que, como ya ha dicho él, coincido con José Antonio.