martes, 16 de julio de 2013

Tierras de penumbra, Richard Attemborough, 1993

Propone: José Antonio
Comenta: Esther

La primera vez que vi Tierras de Penumbra era el verano de 1994, cerraba un curso académico en el que, junto a Azul de Kieslowski y El Piano de Jane Campion, el cine me había regalado las tres películas que con mayor intensidad han grabado mi vida, descubriendo en él a uno de mis mejores compañeros de viaje desde entonces.

Para mí, ésta es una historia de las grandes, como las epopeyas griegas o los cuentos tradicionales, de esas que narran el desenlace de una vida sincera de la que todos podemos nutrirnos, profundizando en la crisis y resolviendo en su sublimación. De esas historias que me apasionan…

Se trata de la vida de C. S. Lewis, conocido autor de Las Crónicas de Narnia y tantas otras grandes obras más, como sus ensayos sobre el amor  (The Allegory of love), el dolor (The problema of pain) y sus poemas. El filme, de hecho, está basado en la novela autobiográfica Una pena en observación, escrita por el mismo Lewis tras la muerte de su esposa. El mérito de Attemborough es el de haber conectado íntimamente con la obra y haberla traducido audiovisualmente de manera impecable, dirigiendo la que es para mí su mejor película.


Jack es un hombre de vida controlable, de retos controlables. Ha pasado toda su vida confeccionándosela, desde que la muerte le hiciera su primer respingo en la niñez. Su burbuja es la vida académica en la burbuja académica de Oxford, es la exuberante ficción de sus relatos, es su religiosidad[i], su soltería mantenida hasta casi el final de su vida, es el Jack que juega al divo en sus locuciones y conferencias y a competir con sus colegas. Pero bajo esta protección tan cuidadosamente tramada, se escondía el germen de lo imponderable. Clive Staples Lewis (que adoptó a los cuatro años el nombre de Jack tras la muerte de su perro Jacksie), tuvo que experimentar la enfermedad y muerte de cáncer de su madre cuando solo tenía nueve años, coincidiendo con su ingreso en la siniestra Wynyard School cuyo rector acabaría internado en un psiquiátrico. Su pena, mal acompañada entonces, conformaría el trauma que acabaría dirigiendo la vida del irlandés y llevaría al adolescente Jack, nacido en una católica familia, a renegar en un primer momento de la religión y profundizar en creencias denostadas por la fe cristiana: ocultismo, mitología, astrología, simbología medieval…

Efectivamente, a lo largo de la vida de C. S. Lewis, tuvieron lugar a la vez, la necesidad de llegar a las más ocultas profundidades del alma y la protección o fantasme[ii] que le llevaron a huir de la realidad, del sentimiento que lo conecta con la vida, una y otra vez.

Aquel germen no eclosionaría hasta la aparición en escena de la mariposa Joy Gresham. Joy la americana extemporánea[iii], la comunista y atea, la poeta con dos hijos, divorciada de un marido alcohólico y promiscuo. Una mariposa convulsa que llega allende los mares a encontrarse con su gran admirador, con la impronta de la muerte tatuada en sus alas. Hombre-flor, mujer-insecto polinizador que vendrá a inocular la transformación[iv] del solterón teólogo Jack. Hombre-flor de vida estable y rutinaria y mujer-mariposa convulsa que busca su paz y, a la vez, hace estallar su burbuja[v]. Para Jack, amor y muerte tendrán que darse unidos de nuevo, cerrando el círculo vital originado. Pocos se exponen a tanto, a volver de nuevo a aquello que provocó la pena. La mariposa Joy enfermó de cáncer como la madre de Jack al poco de estar juntos. Mejorará tras su boda, en un alarde milagroso calificado por Jack, pero acabaría sucumbiendo cuatro años más tarde.


Tras la muerte de su esposa, llegaría la gran crisis de fe, el reencuentro con el sentido pleno de su vida reflejado en el libro que da origen a esta película, firmado bajo pseudónimo y llegaría también su enfermedad de corazón de la que moriría dos años más tarde.

Esta es la historia de una persona honesta que luchó por dejarnos su mejor yo. Un retrato o impronta que nos conecta con la vulnerabilidad, ese aspecto del alma humana que nuestra sociedad de progreso ha ahogado hasta llenar de suicidios conscientes o inconscientes cada uno de los hogares de este pretencioso mundo del artificio. Porque ¿cuántos estamos dispuestos a morir a nosotros mismos para hacer con nuestro camino un mundo mejor? ¿Cuántos a conectar con aquello que nos hace más vulnerables y nos permite la conexión real con la vida? C.S Lewis, con su vida y su obra, dejó el legado de esa aventura, la Odisea de una vida con final de vuelta al hogar, al corazón. Y le estoy inmensamente agradecida.


los auténticos Jack y Joy

Amar del todo es ser vulnerable. Ama cualquier cosa y tu corazón seguramente será estrujado y posiblemente roto. Si quieres asegurarte de mantenerlo intacto, no debes darle tu corazón a nadie, ni a un animal… Cúbrelo cuidadosamente con pasatiempos y pequeños lujos; evita cualquier enredo; guárdalo bajo llave en el ataúd o féretro de tu egoísmo. Pero en ese féretro –seguro, oscuro, sin movimiento, sin aire- cambiará; se volverá irrompible, impenetrable, irredimible… El único lugar, a parte del cielo, donde puedes estar perfectamente seguro contra todos los peligros del amor, es el infierno.

C.S. Lewis

                       





[i] C.S Lewis es considerado uno de los más importantes apologistas cristianos del siglo XX.
[ii] Fantasía o burbuja; término freudiano que alude a la actitud escapista frente al dolor.
[iii] Niña prodigio en su infancia, trabajó como guionista para la Metro Goldwyn Mayer  y fue una crítica de cine despiadada en los 40.
[iv] El ladrón de orquídeas, 2002
[v] Notting Hill, 1999; Safe Heaven, 2013…

6 comentarios:

J. Antonio dijo...

No sabía que la madre de Lewis había muerto siendo él niño, ni que él hubiera muerto dos años después de los hechos que se cuentan aquí. Son datos que enriquecen la historia. De las tres pelis que citas yo me quedo claramente con ésta. Y eso que el libro en el que se basa no es una novela convencional. Es un ensayo sobre el sufrimiento. Sus conclusiones son la antítesis de Camino. Dos pelis ideológicamente opuestas pero ambas muy buenas. Como acabábamos de ver la de Fesser me pareció interesante poner ésta.

Anónimo dijo...

Ok. fdo: ivan

Esther dijo...

Sí, efectivamente, la vida de Lewis enriquece aún más la historia. En la peli no se muestra la muerte del autor, pero sí, creo recordar la de sumadre, en esa escena con el niño en el desván...
¿Has leído la novela original? ¿De verdad es un ensayo? Si tanto difiere de la peli, el mérito de Attemborough es mucho mayor. Me encantaría leerlo.

¿De verdad que la elegiste solo por contraste con Camino?

Esther dijo...

Por favor, Pepe, corrige esto:

Desde que la muerte le hiciera su primer respingo con la muerte de su madre, a: desde que la muerte le hiciera su primer respingo en la niñez

En la nota III quitar el segundo "de cine"

Gracias!

J. Antonio dijo...

Creo que hay una novela que cuenta cómo se escribió Una pena observada y es de esa novela de la que sale el guión cinematográfico, no de la obra de Lewis en sí misma.

Muñekita Cat dijo...

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